lunes, octubre 01, 2007

Adiós al verano

Para mí, el inicio del otoño siempre tiene que ver con el inicio de una de mis actividades favoritas: nadar. Con la llegada de esta estación comienzo también, desde hace ya 12 años, a practicar deporte a cubierto, aunque mojada. Esta noche tengo la primera clase y unas ganas de empezar locas.

Dentro de nada ya habrá que guardar sandalias, sacar medias, calcetines y zapato cerrado, con lo que me gusta a mí enseñar los pieses. Eso sí, casi nunca renuncio a llevar las uñas pintadas, aunque sea en invierno me gusta verlas de colores.



Aquí mis pies el día de ayer. Nena, dime algo de ellos.

El otoño también es la estación más triste. No sólo por el frío, sino porque me siento melancólica todo el día, con ganas de estar tumbada en el sofá debajo de una mantita, abrazada a un cojín y viendo pelis. Pero el 80% de las tardes las paso trabajando, viendo cómo el sol cada día se pone ante y cada día antes tengo que encender la luz de la lámpara para trabajar.

Sin embargo, esa tristeza que llevo colgada en otoño supone que los momentos de exaltación y alegría sean más intensos, porque al estar triste, pequeñas cosas insignificantes me llenan de satisfacción.

Que tengáis feliz otoño todos.