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sábado, febrero 09, 2008

Falsas promesas electorales

En Marzo tenemos elecciones parlamentarias. Por si no os habíais enterado.

Desde los 400 euros de hace dos o tres semanas de Zapatero no había surgido nada digno de mención en las noticias políticas. Le tocaba tirar los dados a Mariano Rajoy y como sacó un 19 y tenía la posibilidad de cambiar el destino del que tenía enfrente dijo que plantaría 500 millones de árboles en 4 años si salía elegido, reduciendo así los índices de contaminación. Eso fue el martes. La mayoría nos lo tomamos como "sí, claro, venga ya, 500 millones de árboles. Eso supondría plantar 125 millones de árboles al año, o sea, 342465'753424657534246575... árboles al día".

Pero si eso a mi me sonó a risa y a exageración (lo mismo quiso decir 50 millones o 5 millones y se le fueron los ceros) no me sonó tan a broma la afirmación de que si gana, impondrá a los inmigrantes un "contrato de integración". Dicho contrato tendría valor jurídico e iría orientado a cumplir unos principios claros, con la posible expulsión del país si no se cumpliesen.

La respuesta del Gobierno actual, en boca del Ministro del Interior Alfredo Pérez Rubalcaba, fue que qué principios debían regir ese contrato: los de la derecha española, los de la Conferencia Episcopal o los de cualquier agnóstico español.

Según M. Rajoy, los inmigrantes no se integran en nuestro país y por eso debemos obligarlos a que hagan todo lo posible por su integración. No sé cuántos inmigrantes conoce el Sr. Rajoy y cuántos de ellos están integrados.

Yo llevo cuatro años adscrita al turno de oficio de extranjería y he visto desfilar delante de mi a muchos extranjeros. Muchos de esos extranjeros ahora mismo se encuentran en situación regular, con autorización de trabajo y residencia. Otros muchos han venido a mi despacho recomendados por esos primeros extranjeros a los que asistí.

La integración de estos extranjeros pasan por una cosa muy importante: el trabajo. Si hay trabajo, hay integración (excepto los chinos, que a grandes rasgos no se integran mucho en su entorno). El 80% de la inmigración en España viene por motivos laborales, por intentar labrarse un futuro en este país, tal y como lo hicieron tantos españoles en el pasado (sin ir más lejos, el padre de mis primos Bola y Pegote estuvo trabajando dos años en Alemania). Mucho se dice que esos españoles se iban de aquí con contrato de trabajo, pero muchos otros se fueron de manera "ilegal", no en pateras, cayucos, furgonetas clandestinas y vuelos vía Rotterdam, sino con una mano delante y otra detrás.

Creo que habrá extranjeros a los que no se les aplicaría nunca ese hipotético contrato. Los Ronaldinho, Gunillas Von Bismarck, el Rey de Arabia Saudí que viene a Marbella y se trae su propio séquito y las grandes colonias-ghetto de europeos jubilados que viven en la costa mediterránea. A los pobres que se levantan de sol a sol a trabajar en los campos en los que no quieren trabajar los españoles, los que se suben a un andamio o los que cuidan de los niños y los ancianos, a esos se les exigirá la "integración".
Y eso me lleva a la siguiente reflexión: ¿expulsaremos a las ingentes masas de europeos jubilados que viven en ghettos tipo polarisworld en las costas españolas? Porque ellos tampoco integran, se montan hasta sus propias tiendas para evitar acudir a comprar té hornimans.

martes, enero 15, 2008

Extranjería

Esta mañana me he despertado con la noticia de que la Delegación del Gobierno de Madrid no ha autorizado una manifestación convocada por Democracia Nacional para el 20 de Enero por haberse solicitado en "fraude de ley" y no responder su objetivo a lo realmente pretendido por dicho partido político. La noticia la podéis ver aquí.

Puestos a saber el mayor número de información posible del evento, me he metido en la web de dicho partido: Democracia Nacional. Y luego he entrado en el foro para ver realmente en qué consistía la convocatoria. De ahí he llegado al blog de uno de los comentaristas, un tal Iskander.

Es leerlo por encima y entrarme la urticaria. Y aún arriésgandome a que esto se me llene de trolls, lo único que puedo decir es que rechazo abiertamente ese tipo de manifestaciones de violencia verbal gratuitas de señores que manipulan la historia de España hasta el punto de no tener una idea medianamente clara de dónde coño venimos los que poblamos la Península Ibérica. Y es que en el inicio de esta post sobre Granada, 2 de Enero de 1492, es irrisorio apreciar como se descalifica gratuitamente una figura histórica y unos hechos que no fueron baladíes para la historia de este nuestro país.

Miedo me da que el cabeza de lista logre algún día un escaño en un parlamento (sea nacional, regional o, siquiera, ayuntamiento). Miedo me dan sus bases ideológicas, que son muy fuertes, muy fuertes. Miedo me da la gente así, porque si dejamos en manos de ellos el futuro de nuestros gobiernos, que el señor pille confesados a los católicos y a los demás, espero que tengamos hecho testamento.