Terminando ya un par de flecos que debo dejar presentados antes del 31 de Julio, empecé el finde con una maravillosa cena el viernes en casa de mi amiga la Secretaria Judicial nº 1, que está recién aprobadita y con ganas de ir a Madrid a aprender a sostener la Fe Pública. Tiene una casa preciosa y una tele de plasma enoooooooooooooooooooooooorme. Nos juntamos mi amiga con su novio, la jueza con su marido juez, la abogada caravaqueña con su marido y yo (sola, of course). Hablamos, como no, de casas, de electrodomésticos, de convivencia, de hipotecas, de metros cuadrados, etc. Yo, como siempre, sigo siendo el pez fuera del agua, la palomita suelta, la que jamás se ha llevado una pareja a estas celebraciones. Qué le vamos a hacer.
El sábado tenía dos acontecimientos, una guardia de extranjería y una boda, de esas bodas que yo celebro como si fuere un vulgar concejal de ayuntamiento. Con la previsión de que ambas cosas se solapasen y no pudiera ir a la boda, hablé con mi amiga y madrina de jura, la Sra. E, para que me hiciera la boda por si yo no podía. La mañana era tranquila y creía que me daría tiempo a hacer la boda en el complejo de Polari$ Guorl, pero no pudo ser, porque la Policía Nacional me convocó a la misma hora que a la boda para hacer dos asistencias de extranjeros. Así que llamé a la Sra. E y ella fue a la boda y yo a la comisaría.
Por supuesto, Murcia city estaba desierta (y mi pueblo, más), por lo que no tardé nada en llegar y aparcar, incluso, en la calle. En un cuarto de hora la asistencia estaba hecha y me fui a recoger a mi hermana a su trabajo, que me había prestado su coche. En casa nos pegamos un homenaje con un estupendo pastel de dátiles y con picoteo variado de sábado. Por la tarde, dos lavadoras y una siesta y el señor J. en la puerta de mi casa a las 7, que teníamos una de nuestras sesiones de cine. Cayeron "Los crímenes de Oxford" (una delicia recordar los sitios por los que has estado), una cena de ensalada con muchas cosas, raviolis rellenos de 4 quesos y limón granizado casero y "Manhattan", nuestra primera película de Woody Allen, que a mi me gustó bastante, pero a él no. Después, terminamos de ver "El príncipe de Zamunda" y curioseamos un poco por la tele, además de por una PDA que es una maravilla.
Si no me fui a la playa el sábado tras la siesta fue porque el domingo tenía invitación a cumpleaños con piscina incluida. Topotamadre cumplía años y se nos hacía ya chaval, así que a las 12, Chinogat y el Sr. Skyzos me recogían en casa, bañador puesto y a la piscina, donde nos esperaban Topotamadre, Chulapa, Urobora a.k.a. "Bollo preñao", el Negro, La Chica del Pelo Suelto (novia del Negro) y Skrbjop. Como si tuviéramos 15 años y no 30-31, estuvimos bañándonos. Luego, una comida a base de sandwiches y tortilla de patatas, banderillas, olivas, patatas fritas, patés y rosquillas. El Sr. Skyzos demandaba sandwiches de nocilla (yo me hubiera zampado un par la mar de agusto), pero tuvimos helados variados, que pegaba más. Y luego... el Hijoputa. Con tantas reglas y variantes, que era casi imposible acordarse de todas y más de una maricarmen cogió muuuuuuuuuuchas cartas. Porque no había 800 naipes, que si no... En esto que nos llaman el Extremista y la Cartera a.k.a. "la hermana del Negro", también embarazada, que están en la puerta, que si es que no vamos a abrir... Y, de nuevo, piscina. Esta vez con más ganas, que hacía más calor. Echamos de menos a Mario-San, a Minifiniwini y a Mini-minifiniwini. Y al Sr. J, clarostá. Le dimos los regalos a Topotamadre y fuimos a merendar y a cotillear, esta vez la tele.
Más tarde, recogida hasta casa y terminar el finde en compañía de la familia y los vecinos, al fresco de la calle, como se sigue haciendo en mi pueblo.