Y llegó el sábado. La noche anterior habíamos cambiado los planes, ya que teníamos previsto subir a Mula a las fiestas, pero el tiempo hizo que suspendieran, por lo que nuestro cicerone allí, Fusiforme, nos dijo que comíamos en su casa de la capital, por lo que decidí que era mejor dar una vuelta por Murcia (¡qué hermosa eres!) city, mientras hacíamos tiempo para la comida. Así que quedamos a media mañana y yo, de los nervios, que tenía toda la noche para dormir, sólo pude descansar unas 3 horas. Así que me levanté temprano, desayuné en familia (hacía meses que no desayunábamos todos juntos) y hasta me pinté las uñas antes de ir a por los Visitantes.
Tras recogerlos en el hotel, decidí aparcar en Vistabella, cerca de dónde íbamos a comer, para hacer la ruta desde ese barrio y volver a él andando. Lo primero: el desayuno, que iban los pobres en ayunas, nos acercamos al Paulino, estupenda confitería del barrio, cerca de la iglesia, donde llenaron el estómago un poco (uno más que el otro). Y ahí comenzamos el paseo.
Orillica del río, llegamos al Palacio de Justicia y cruzamos para que vieran el antiguo Jardín Chino (que lo han dejao hecho una mierda), cruzamos por el Puente Nuevo o Puente de Hierro y fuimos hacia el Jardín de Floridablanca, donde admiraron (estupefactos) la altura de los ficus de este parque. Mientras tanto, íbamos hablando de mil cosas, que estos chicos son muy buenos habladores. Llegamos a la Pl. Camachos (donde se me olvidó decirles que en los de maricastaña la plaza se cerraba y se celebraban corridas de toros, según me contó un profe de la facultad) y allí empezaron las risas: foto con el Monumento al Sardinero.
El Locutor de Radio ensayando para ser hachonero el año que viene.
Llegamos al
Puente Viejo o Puente de los Peligros y se quedaron un poco extrañados de ver un monumento-fuente en medio del río. Para quien no lo sepa, los Sardineros regalaron a la ciudad un
sardina de bronce, que por la boca echa agua, de tamaño gigantesco y está depositada en medio del lecho del río (ver
aquí) .
Bajamos por el lateral de la
Virgen de los Peligros y llegamos hasta la
pasarela peatonal de Manterola, cruzamos hasta el inicio del
Malecón y de ahí llegamos a la
Plaza de Abastos de Verónicas, quizá, la mejor de Murcia city. Nos metimos dentro y dimos una vueltica, salimos por el lateral de la
Iglesia de Verónicas (actual sala de exposiciones) y vimos la antigua
Muralla Árabe. De ahí, pasamos por la puerta del
Palacio Almudí, hasta llegar al
Edificio Victoria (antiguo hotel). Cruzamos hasta la
Glorieta y admiramos el
Monumento al Nazareno Huertano, hicimos fotos a la fachada del
Ayuntamiento y nos encaminamos hasta la
Plaza Cardenal Belluga, donde pudimos admirar la estupenda fachada barroca de nuestra
Catedral, así como la del
Palacio Episcopal, de la que los Visitantes no se terminaban de creer que estaba restaurada así a conciencia. Dimos una vuelta a la catedral, que estaba cerrada y paramos en
Paparajote.
Foto de El de la Cara Blanca y de El Locutor de Radio con la Güertanica de Paparajote. Tras esto, bajamos por la
Trapería, compraron lotería de Navidad en
el Gato Negro, torcimos por la
Platería, llegamos a la
Perfumería Ruíz-Seiquer, punto kilométrico 0 de Murcia, subimos hasta la
Pl. San Bartolomé (que había boda de chaqué y pamelas, oseas) y cruzamos por la calle Sta. Catalina hasta la
Pl. Santa Catalina, la
Plaza las Flores, callejeamos un poco y salimos a la
Pl. Sta. Isabel. Llegamos por la
Gran Vía hasta el Cortinglés, donde compramos
pastelicos de canne, empanadillas de pisto, agujas y pasteles de cierva para comer.
Camino de
Vistabella, ya íbamos haciendo hambre y llegamos a casa de
Fusiforme. Allí ya estaban la Sra. Amparo y su pareja "Nacho" y nuestro anfitrión. Presentaciones, cervezas, poner la mesa en la terraza, que si llueve, que si no chispea, que si comemos aquí...
Una comida agradable, una charla mejor aún, risas, anécdotas, té, música...
Fusiforme, con Ferrero nos ha conquistado. Llegó el Sr. Skyzos tras salir del trabajo y terminamos de ver cositas del Canomori 2007 y de reírnos y de hablar. Decidimos retirarnos para preparar la noche y dejé a los Visitantes en su hotel.
Para cenar, habíamos quedado a una hora un poco regular de mala, por lo que para asegurarnos el sitio, ya que no habíamos reservado, decidimos irnos al Roberto, pizzería-kebab del barrio de Vistalegre, en la que cenamos la mar de bien por un precio razonable. Esa noche se había unido a nosotros el Sr. V, amigo del Sr. Skyzos y de servidora de las tardes de estudio en la biblioteca.
Tras la cena, la primera parada fue Ícaro, local donde pinchan éxitos de los ochenta y alguno de los noventa de música española, local en el que bajamos la media de edad de la concurrencia (y eso que los visitantes subían la nuestra...).
El Locutor de Radio, servidora, "Nacho", la Sra. Amparo, El de la Cara Blanca y el Sr. Skyzos. Al fondo una pintura que simula una cabina de avión. Al menos el local está ahora arreglado. Después aposentamos el cuerpo en El Sentío Noche... Señoras y señores, ¡qué expectación causó uno de los Visitantes en el personal masculino!. Varios conocidos y un amigo se acercaron y me preguntaron que de dónde lo había sacado y de que si entendía... Ains, mariquitas de Murcia city, no, no entiende, qué lástima, ¿eh? Pues os jodéis, que más me jode a mí venir a estos sitios, ver esos pedazos de armarios roperos y empotraos en la pared y no poder abrir ninguno. Y ahí no vale ni insinuar el escote ni enseñar las tetas, que están ya todos fuera del armario y bien definidos.
Momento estelar de la noche fue encontrarme con MM, de Planeta Murciano. Ya lo había visualizado yo al lado de la puerta del baño, con una camiseta azul y es que el chico está para verlo bien visto (de esos que me molan: alto, rapado y ojos azuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuules). Su cara me sonaba, pero no sabía si del canomori, del local, de los juzgados... menos mal que se acercó él para sacarme de dudas y nos echamos unas risas. Momentazo también cuando se lo presenté al Sr. Skyzos, que se puso nervioso y to.
Debido al calor que hacía en el local y al creciente nerviosismo de cierto visitante que se sentía acosado, decidimos salir y buscar otro bar. ¡Ay, bendito B-12 de mis amores!. Poco a poco la conversación iba derivando hacia lo de siempre y cómo no oíamos nada, decidimos sentar el culo en la Plaza de Europa y hablar bien clarito de sexo. De ahí surgieron grandes frases que serán recordadas por todos... " y es que 30, en el fondo, duelen".
Y como teníamos todos cara de cansados, pues cada mochuelo a su olivo, que el domingo nos esperaba el último día de fiesta.
(Continuará...)