lunes, septiembre 17, 2007

Estados anímicos

Hay semanas en las que comienzas el lunes ya de mal humor.

Esta mañana me he despertado al segundo despertador, no he oído el primero, a pesar de que en mi subconsciente sonaba la canción de la radio (tengo radiodespertador). Y a pesar de que anoche no trasnoché demasiado (a pesar del disgustado de que España perdiera el Eurobasket), me he levantado con la sensación de no haber descansado nada. He recordado que las 3:41 me levanté casi sonámbula al baño. Mientras intentaba salir de la cama me he dado cuenta de que el cielo estaba ligeramente nublado.

Tras el aseo matutino me he pesado y me he llevado el segundo disgusto: dos kilos más gorda. Ojalá sea sólo retención de líquidos. Desayuno y me arreglo la maraña de pelos que tengo en la cabeza y me voy a vestir. Hoy toca el vestido rojo, que es mono y he quedado a comer y quiero ir guapa.

Frente al espejo, mientras me maquillo (la cara de muerta hay de disimularla con Titanlux para barcos) me doy cuenta de que hay una mancha. Supongo que es agua, aunque no se nota muy mojada, es pequeña y quizá no ha empapado del todo la tela. La seco con el secador: no se va. Es realmente una mancha. Voy a por el cebralín quitamanchas y no queda. ¿Quién coño lo ha guardado vacío y no ha dicho nada?. Me quito el vestido y me pongo el rosa, que también es mono, pero hoy me apetecía ir de rojo, joer. Con tantas idas y venidas, pierdo el bus de las 8:30. Cojo el siguiente.

El Sr. I, amigo de mi hermana I, se ha quedado durmiendo, ha perdido dos autobuses y ya empieza el día con mala leche. Por el camino pasamos por dos colegios y un instituto, con el consabido retraso que conlleva esquivar a los coches de los padres de los niños que no pueden ir andando al colegio. Hablamos de cosas varias y yo llego a mi trabajo.

Leo correos, blogs y demás. Me pongo al tajo en serio. Se va la luz. Vuelve la luz. Se vuelve a ir a luz y me pilla en el baño. (¿Dónde se habrá metido?). Vuelve a venir la luz.

Un amigo, con el que comía hoy, me manda un sms, se aplaza la comida. No es la primera vez que me aplaza una comida, no es que me importe mucho, pero... esta persona en concreto me ha dado plantón varias veces, con poco tiempo de reacción y eso sí que me jode. Vale que lo de hoy es una chorrada, me vuelvo a casa a comer o como sola (al final como con mi amiga la Sra. MdM).
Ya con el trabajo pendiente, me pongo a hablar con un amigo por el messenger. Está muy desanimado por un problema con el trabajo. Yo he intentado animarle, proponerle planes, salidas, etc, para que pueda abstraerse por unas horas de ese problema, pero tiene una visión muy negativa del asunto y es muy difícil que se interese por algo. La situación me tensa, me cansa y acabamos discutiendo. Él se desconecta del messenger, yo acabo con una sensación extraña, pero creo que le he dicho lo correcto.

Anímicamente me siento extraña (y no al estilo de Bárbara Rey y Rocío Dúrcal, no). Quisiera tener la llave para solucionar muchos problemas, pero no la tengo y el no poder hacer nada más me deja una sensación de impotencia como nunca.

Quizá sea mejor dejar pasar un poco el tiempo.

Y sólo son las 13 horas de un lunes.