Dicen que cuando se está deprimida no hay nada como irse a la peluquería y que te corten, te tinten y te peinen, que sales con energías renovadas. Pues va a ser que es cierto.
Mi madre y mi hermana llevaban varios días insistiéndome en que cambiara de cara, que vaya un semblante serio que me gasto últimamente... Este finde, tras pasar el puente en París, mi madre se me acerca y me da 50 euros y me suelta: "mañana sin falta llamas a la peluquería para arreglarte bien ese pelo". Así que llamé el lunes y me pedí cita para un completo este martes. Disfruté del placer de que me lavaran la cabeza dos manos expertas. Disfruté más aún del placer de que me masajearan la cabeza. Y muchos más disfruté cuando vi mi nueva imagen ante el espejo.
Mi madre y mi hermana llevaban varios días insistiéndome en que cambiara de cara, que vaya un semblante serio que me gasto últimamente... Este finde, tras pasar el puente en París, mi madre se me acerca y me da 50 euros y me suelta: "mañana sin falta llamas a la peluquería para arreglarte bien ese pelo". Así que llamé el lunes y me pedí cita para un completo este martes. Disfruté del placer de que me lavaran la cabeza dos manos expertas. Disfruté más aún del placer de que me masajearan la cabeza. Y muchos más disfruté cuando vi mi nueva imagen ante el espejo.

No, no es éste el resultado, pero mirad que guapa que me ha dejado Marsónico, este chico hace maravillas con las fotos.

