Hace un par de noches soñé con Granada.
Yo tenía novio, un chico moreno, que me promete un fin de semana en la playa. Es Junio y aprovechamos el puente del Día de la Región para irnos a su casa en Águilas. Montamos en el coche y cogemos la autovía, rumbo a unos días tranquilos. De repente, veo que se pasa la salida a Águilas. Se lo digo y se ríe.
Seguimos viajando y me dice que ha cambiado de planes. Yo estoy relajada y tranquila, porque confío en él y no tengo miedo. Poco a poco me voy dando cuenta de a dónde vamos: Granada.
La ciudad está preciosa, hace calor, pero es soportable.
El sábado subimos en minibús a la Alhambra y pasamos allí todo el día. Hay una explosión de color en los jardines:
Yo tenía novio, un chico moreno, que me promete un fin de semana en la playa. Es Junio y aprovechamos el puente del Día de la Región para irnos a su casa en Águilas. Montamos en el coche y cogemos la autovía, rumbo a unos días tranquilos. De repente, veo que se pasa la salida a Águilas. Se lo digo y se ríe.
Seguimos viajando y me dice que ha cambiado de planes. Yo estoy relajada y tranquila, porque confío en él y no tengo miedo. Poco a poco me voy dando cuenta de a dónde vamos: Granada.
La ciudad está preciosa, hace calor, pero es soportable.
El sábado subimos en minibús a la Alhambra y pasamos allí todo el día. Hay una explosión de color en los jardines:
Y en los Palacios Nazaríes hace un fresco acogedor:
Comemos en el Parador Nacional que hay dentro del recinto una comida con sabor andalusí deliciosamente rica y no dejamos de recorrer ni uno de los rincones del recinto.
A media tarde, bajamos andando por el bosque que rodea a la Alhambra. Tras una ducha relajante y un descanso en la cama, salimos a recorrer los bares y tascas, cenando de tapas en varios sitios.
Al día siguiente, Domingo, comenzamos la ruta por la Plaza Nueva. Subimos la Cuesta del Darro, paseamos por el Albaicín, vemos sus hermosos cármenes, las vistas desde la Plaza de San Nicolás... A mediodía volvemos a comer de tapas y nos echamos un ratito a dormir la siesta. Por la tarde, salimos con una mochila y el bañador a no sé qué sitio. Me lleva a unos baños turcos, una delicia.
A la mañana siguiente aprovechamos la mañana para recorrer las callejuelas del entorno de la catedral, para hacer algunas compras y para disfrutar de una ciudad con menos turistas.
Por la tarde, volvemos a Murcia.
En todo momento, mi novio no tiene cara. Es uno de esos sueños en los que las personas no dejan su impronta física, no sé quién es, sólo sé qué es moreno. Pero da igual, porque ha acertado con el viaje.
Candidatos al puesto de novio, ya saben el viaje que quiero.
(Las fotos son mías, de mi viaje a Granada en Mayo de 2005 con mi amiga la Sra. B)
A media tarde, bajamos andando por el bosque que rodea a la Alhambra. Tras una ducha relajante y un descanso en la cama, salimos a recorrer los bares y tascas, cenando de tapas en varios sitios.
Al día siguiente, Domingo, comenzamos la ruta por la Plaza Nueva. Subimos la Cuesta del Darro, paseamos por el Albaicín, vemos sus hermosos cármenes, las vistas desde la Plaza de San Nicolás... A mediodía volvemos a comer de tapas y nos echamos un ratito a dormir la siesta. Por la tarde, salimos con una mochila y el bañador a no sé qué sitio. Me lleva a unos baños turcos, una delicia.
A la mañana siguiente aprovechamos la mañana para recorrer las callejuelas del entorno de la catedral, para hacer algunas compras y para disfrutar de una ciudad con menos turistas.
Por la tarde, volvemos a Murcia.
En todo momento, mi novio no tiene cara. Es uno de esos sueños en los que las personas no dejan su impronta física, no sé quién es, sólo sé qué es moreno. Pero da igual, porque ha acertado con el viaje.
Candidatos al puesto de novio, ya saben el viaje que quiero.
(Las fotos son mías, de mi viaje a Granada en Mayo de 2005 con mi amiga la Sra. B)



