miércoles, enero 23, 2008

El pasillo de la muerte

Como aquéllo de los propósitos de año nuevo ya no me salió ni el año pasado ni el anterior, en éste decidí no hacer lista y ver qué tal iba la cosa.

El primer propósito, como siempre, ha sido perder peso. Empezaré diciendo que estas navidades me he controlado muy mucho y sólo engordé 800 grms., teniendo en cuenta mis antecedentes es todo un logro.

El segundo propósito es hacer más deporte. Pues para empezar, he bajado de ir tres días a la semana a la piscina a ir sólo dos, porque el cuerpo me pedía descansar (trabajar los sábados me está descolocando físicamente).

El tercer propósito va incardinado al propósito 1 y 2. Voy a intentar hacer jornada europea dos días a la semana, para así salir antes del trabajo, llegar antes a casa y ponerme el chándal y las zapatillas de deporte e irme a andar, al menos, una hora, a ver si así pierdo algo de peso junto con la dieta.

De momento estoy en ello. Dejo el trabajo en 30 minutos para intentar seguir este plan.

¿Y a coño de qué viene entonces el título de este post, diréis?

Pues bien, hoy he bajado a comprarme la comida al súper, tocaba ensalada (traída de casa) y arroz con atún. El arroz y el atún estaban en sus correspondientes estantes del súper, así que he ido al que tengo cerca del trabajo, el cual tiene cuatro pasillos y medio. Uno de ellos es el pasillo de la muerte.

Y es que tienen más pasillo de repostería, dulces, galletas, chocolates, chuches, golosinas que de conservas y pastas, por ejemplo. Asín que es una tentación pasearse por él y todo un logro salir del súper sin unas galletas de chocolate del príncipe de bekelar (o cómo se escriba), sin un paquete de mini-madalenas o sin una pastilla de chocolate con almendras.

De ahí que el pasillo de la muerte sea zona prohibida, zona de minas anti-persona, cuarto oscuro de bombas fétidas.

Hoy he salido del súper sin ningún producto prohibido, sólo con mi paquetito de arroz basmati para microondas y un paquete de latas de atún al natural.

No me beso porque no me llego.