miércoles, enero 09, 2008

Crónica de una visita a Barcelona (IV)

El sábado 8 la única pretensión que había era ver los cuerpos embalsamados de la exposición "The bodies" en el Museo Marítimo de Barcelona. Así que nos levantamos tarde (que pa' eso era sábado), estuvimos desayunando tranquilamente, pintando casitas en el bloc de dibujo del hijo de Chiringui y Zancochada, deshilando e hilando una madeja de hilo palomar para las cestitas en miniatura de Zancochada, preparando la comida y jugando al videojoc.

Después de la comida, llegó el difícil momento de que el niño se quedara en casa de los abuelos, para poder ir tranquilamente a la exposición y disfrutar de ella (aunque yo me lo hubiera llevado, lo mismo le hubiese gustado). En fin, en eso que nos montamos en el coche, rumbo a Barcelona city y nos encontramos con un monumental atasco de dos pares de cojones. Sobra decir que Chiringui y Zancochada estaban nerviosos por si yo me ponía nerviosa con el atasco, pero es que aún no tenían muy claro de que yo soy bastante tranquila en estas situaciones de espera forzosa, las largas horas que te tiras esperando en un pasillo a entrar a juicio es lo que tiene, que te refuerza por dentro (como los danones del Coronado) y te haces a todo. Además, seguíamos hablando de nuestras cosas (fue un puente muy de hablar).

Fue una odisea el aparcar, todos los aparcamientos de la zona estaban llenísimos (¿la gente no se había ido de puente?) y dimos varias vueltas hasta llegar a destino.

Ya en el Museo, también había atasco e hicimos un ratito de cola. Dentro de la exposición había más gente de la que yo me esperaba, a pesar de lo cual pude disfrutar de todos y cada uno de los cuerpos y partes de cuerpos que había allí exhibidos. Es alucinante ver lo pequeños que pueden llegar a ser los órganos internos (pulmones, riñones, ovarios) o cómo cuelgan los testículos fuera de la bolsa escrotal. También impresiona ver los órganos enfermos, como un cáncer de pulmón, una cirrosis de hígado o un fémur con osteoporosis. Y que si nos quitan parte de la piel de la cara para que se vean los músculos faciales, parecemos todos chinos. Pero quizá la parte más impresionante de la exposición es la de los fetos. Te advierten que si no tienes ganas, no entres en esa parte. Pero entramos, claro que sí. Y lo que se aprecia allí es la evolución del feto pasito a pasito, semana a semana, vas viendo como, de pequeños, somos clavaditos a Alien, con mucha cabeza y poco cuerpo. Por último, una comparación entre un hombre y una ballena (otro mamífero). Algunos huesos son exactamente iguales, claro está la ballena los tiene más grandes. Y la explicación de que todos los cuerpos están conservados en polímeros, de ahí que me acordara de El Bello Ramón y su tesis de polímeros cristalizados en estrella y los otros (que ya no me acuerdo). Chiringui puso aquí su opinión sobre la exposición.

Y, aprovechando que no había niño que acostar, me llevaron a cenar a un restaurante italiano muy mono y muy bueno que había en su pueblo (no recuerdo el nombre), donde cenamos estupendamente.

El domingo 9 también nos levantamos tarde y la señora de la casa se metió en la cocina a hacer fricandó, que es una ternera con salsa y setas riquísima. El señor de la casa bajó a por el pan y una pataticas fritas de esas caseras que empiezas a comer y no acabas nunca. Mientras Zancochada cocinaba, Chiringui y yo nos poníamos a diseñar mi futura placa para el despacho, haciendo dos bastante monas, pero con la elección definitiva de una de ellas:

Placa

Mi futura placa (tengo que encargarla)

Después de comer, tiempo para hacer unas fotos y poder presentarle así a los amigos de Murcia a la familia Chiringui-Zancochada:

Chiringui, Spiderman y Zancochada

Chiringui, Spiderman y Zancochada

Y el tren partía enseguida, con lo que rápidamente hice la maleta, nos montamos en el coche y partimos rumbo a la Zona Cero Sants, que es lo que parecen los alrededores de la estación de tren. Con un atascazo enorme por la vuelta de la gente del puente, las obras y demás, apenas me dio tiempo a despedirme en condiciones de una familia maravillosa que me acogió en su casa con las puertas y los brazos abiertos y que me brindó su amistad con el mejor corazón posible.

Fue un puente lleno de conversaciones interesantes, de momentos relajados, de sueños placenteros, de cenas agradables, de descubrir gente y lugares maravillosos. Gracias a todos por esos momentos tan buenos: Mr. Celofán, J-Vol, La Nena, mi Lagarta y, por supuestísimo, Zancochada y Chiringui.