En este mundo en el que trabajo, no se está muy acostumbrado a firmar contratos por la prestación de servicios, aunque deberíamos hacerlo siempre. En ese contrato se debería especificar el trabajo específico a realizar y su precio, fijado siempre respecto las normas de honorarios del respectivo colegio de abogados. A veces, ese precio puede ser fijado libremente entre el abogado y su cliente, aunque la mayoría nos solemos ceñir a los precios fijados en las normas de honorarios.
Cuando llega un nuevo cliente y expone su caso, tras lo cual yo suelo exponerle el trabajo a realizar y, posteriormente, su precio. Muchos no vuelven y otros muchos (cada vez más) se quedan.
Últimamente recibo muchas llamadas de nuevos potenciales clientes que desean una cita. Cuando se pide una cita por un tema de extranjería siempre digo que la información que se les va a dar tiene un precio de 50 euros. Muchos me dicen que vendrán, reservo esa hora para ellos (normalmente pongo siempre un cliente por hora, porque las consultas se suelen alargar) y al final no aparecen.
Actualmente tengo un cliente que me debe una cuenta por haberle llevado un despido de un trabajador en vía judicial (es empresario) y que hace ya un año y medio que no me la paga. Se la ha reclamado por correo, a través de la asesoría y, viendo que era imposible, le juré la cuenta a través del juzgado. Estoy esperando que se tramite en el juzgado, para ver si me lo paga o no.
Y quienes siempre pagan lo que se les pide son las putas. Tengo varios clientes que se dedican a la prostitución y que puntualmente me llaman por pequeños juicios de faltas por lesiones con "compañeras" o por asuntos de extranjería y siempre, SIEMPRE, pagan. Una puta es de las personas que son más plenamente conscientes de lo que cuesta ganar el dinero, de lo que valen las cosas, los servicios del abogado y siempre pagan lo que se les dice.
Por eso debo decir, bien alto, que MIS MEJORES CLIENTES SON PUTAS.
Cuando llega un nuevo cliente y expone su caso, tras lo cual yo suelo exponerle el trabajo a realizar y, posteriormente, su precio. Muchos no vuelven y otros muchos (cada vez más) se quedan.
Últimamente recibo muchas llamadas de nuevos potenciales clientes que desean una cita. Cuando se pide una cita por un tema de extranjería siempre digo que la información que se les va a dar tiene un precio de 50 euros. Muchos me dicen que vendrán, reservo esa hora para ellos (normalmente pongo siempre un cliente por hora, porque las consultas se suelen alargar) y al final no aparecen.
Actualmente tengo un cliente que me debe una cuenta por haberle llevado un despido de un trabajador en vía judicial (es empresario) y que hace ya un año y medio que no me la paga. Se la ha reclamado por correo, a través de la asesoría y, viendo que era imposible, le juré la cuenta a través del juzgado. Estoy esperando que se tramite en el juzgado, para ver si me lo paga o no.
Y quienes siempre pagan lo que se les pide son las putas. Tengo varios clientes que se dedican a la prostitución y que puntualmente me llaman por pequeños juicios de faltas por lesiones con "compañeras" o por asuntos de extranjería y siempre, SIEMPRE, pagan. Una puta es de las personas que son más plenamente conscientes de lo que cuesta ganar el dinero, de lo que valen las cosas, los servicios del abogado y siempre pagan lo que se les dice.
Por eso debo decir, bien alto, que MIS MEJORES CLIENTES SON PUTAS.

