Hoy he leído esta carta dirigida a diario gratuito 20 Minutos (edición digital). La firma D. Manel Mas:
"Mis educadores siempre me han inculcado el respeto a la justicia y sus fallos, pero en la medida que se divulgan sentencias se entiende por qué se denominan fallos.
¿Acaso no es un fallo que al violador de su propia hija se le condene a 3 años y se le retire la patria potestad para recuperarla cuando termine la condena? ¿No es un fallo que delincuentes de guante blanco, ayudados por prestigiosos bufetes de abogados, prorroguen juicios hasta que prescriba el delito? ¿No es un fallo que un presunto delincuente acumule cantidad de causas y no tenga sentencias? ¿No es un fallo que el fiscal haga un paquete con 70 causas y, de acuerdo con los abogados (caso Julián Muñoz), se quede en una mínima condena?
Podría continuar con otros ejemplos, pero creo que queda claro que al ciudadano medio cada día le cuesta más creer en la justicia debido a sus fallos.
Urge una reforma de las leyes penales, pero sería importante que los legisladores tuvieran claro que todo estafador, ladrón, malversador, etc., debería ser condenado a devolver hasta el último céntimo al perjudicado o a la sociedad o seguir encarcelado el tiempo preciso hasta el total del pago. Ésta sería una sentencia justa"
Y esta es mi respuesta:
Como usuaria diaria de la Justicia, vengo a romper una lanza por las cosas que se hacen bien.
Es triste que sólo se vean en televisión los "fallos erróneos" y no los aciertos.
Es verdad que hay momentos en los que mandaría mi carrera de abogada a la porra por lo mal que funcionan los juzgados, pero no nos engañemos, es el mismo problema de siempre: falta dinero para poner en marcha un juzgado con unos criterios "competitivos", propios de una mentalidad de empresa privada y no de funcionariado público. Podemos resumirlo en varios puntos:
1º.- Si, por un lado, hubiese una media de 7/8 funcionarios por juzgado, las cosas se agilizarían mucho (la triste realidad es que a veces te encuentras con 4/5 funcionarios para juzgados de grandes poblaciones). Además, esos funcionarios tendrían que estar bien formados (y no echar mano de bolsas de trabajo de gente que no entiende el entramado procesal).
2º.- Si a esos funcionarios se les exigiesen unos criterios de trabajo acordes con la mentalidad de una empresa privada, los procedimientos no tardarían tanto y no habría tantas sentencias pendientes de ejecución.
3º.- Además, si la gente acudiese más a la Mediación y el Arbitraje (sobre todo de consumo) y dejase de pelearse por auténticas gilipolleces (como que la ropa de mi vecina chorrea sobre mi ropa y me la estropea, caso verídico que tuve la vergüenza de llevar -mi cliente era la de la ropa que chorreaba) no habría tal atasco en los juzgados, puesto que habría menos volumen de trabajo y se podrían dedicar a las cosas importantes.
4º.- Por último, hay que dotar de más juzgados (y de juzgados especializados) a las poblaciones que han ido creciendo en los últimos años, no podemos seguir con plantillas de juzgados, jueces, secretarios judiciales y funcionarios de la época de principios de los '90. Eso quizá funcione en las ciudades castellanas (con todo el respeto del mundo hacia ellas), pero no en las ciudades costeras, donde la población ha crecido en los últimos 15 años de manera evidente.
Yo, que día a día participo del ejercicio de la Justicia desde mi despacho de abogada, aún confío en ella.
"Mis educadores siempre me han inculcado el respeto a la justicia y sus fallos, pero en la medida que se divulgan sentencias se entiende por qué se denominan fallos.
¿Acaso no es un fallo que al violador de su propia hija se le condene a 3 años y se le retire la patria potestad para recuperarla cuando termine la condena? ¿No es un fallo que delincuentes de guante blanco, ayudados por prestigiosos bufetes de abogados, prorroguen juicios hasta que prescriba el delito? ¿No es un fallo que un presunto delincuente acumule cantidad de causas y no tenga sentencias? ¿No es un fallo que el fiscal haga un paquete con 70 causas y, de acuerdo con los abogados (caso Julián Muñoz), se quede en una mínima condena?
Podría continuar con otros ejemplos, pero creo que queda claro que al ciudadano medio cada día le cuesta más creer en la justicia debido a sus fallos.
Urge una reforma de las leyes penales, pero sería importante que los legisladores tuvieran claro que todo estafador, ladrón, malversador, etc., debería ser condenado a devolver hasta el último céntimo al perjudicado o a la sociedad o seguir encarcelado el tiempo preciso hasta el total del pago. Ésta sería una sentencia justa"
Y esta es mi respuesta:
Como usuaria diaria de la Justicia, vengo a romper una lanza por las cosas que se hacen bien.
Es triste que sólo se vean en televisión los "fallos erróneos" y no los aciertos.
Es verdad que hay momentos en los que mandaría mi carrera de abogada a la porra por lo mal que funcionan los juzgados, pero no nos engañemos, es el mismo problema de siempre: falta dinero para poner en marcha un juzgado con unos criterios "competitivos", propios de una mentalidad de empresa privada y no de funcionariado público. Podemos resumirlo en varios puntos:
1º.- Si, por un lado, hubiese una media de 7/8 funcionarios por juzgado, las cosas se agilizarían mucho (la triste realidad es que a veces te encuentras con 4/5 funcionarios para juzgados de grandes poblaciones). Además, esos funcionarios tendrían que estar bien formados (y no echar mano de bolsas de trabajo de gente que no entiende el entramado procesal).
2º.- Si a esos funcionarios se les exigiesen unos criterios de trabajo acordes con la mentalidad de una empresa privada, los procedimientos no tardarían tanto y no habría tantas sentencias pendientes de ejecución.
3º.- Además, si la gente acudiese más a la Mediación y el Arbitraje (sobre todo de consumo) y dejase de pelearse por auténticas gilipolleces (como que la ropa de mi vecina chorrea sobre mi ropa y me la estropea, caso verídico que tuve la vergüenza de llevar -mi cliente era la de la ropa que chorreaba) no habría tal atasco en los juzgados, puesto que habría menos volumen de trabajo y se podrían dedicar a las cosas importantes.
4º.- Por último, hay que dotar de más juzgados (y de juzgados especializados) a las poblaciones que han ido creciendo en los últimos años, no podemos seguir con plantillas de juzgados, jueces, secretarios judiciales y funcionarios de la época de principios de los '90. Eso quizá funcione en las ciudades castellanas (con todo el respeto del mundo hacia ellas), pero no en las ciudades costeras, donde la población ha crecido en los últimos 15 años de manera evidente.
Yo, que día a día participo del ejercicio de la Justicia desde mi despacho de abogada, aún confío en ella.

