viernes, mayo 09, 2008

Táctica y estrategia

El título de este post está sacado de este sublime poema de Mario Benedetti (descubierto gracias al Sr. Skyzos).

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos

mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible

mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos

mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos

mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple
mi estrategia es
que un día cualquiera
mo sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.

Y aunque no tiene mucho que ver en el asunto que me ocupa, porque está aplicado al amor, en realidad las tácticas y estrategias nos hablan más bien de tiempos de guerra, en los que los grandes directores de batallas debían decidir qué, cómo, cuándo, dónde y contra quién atacar, aplicando tácticas de guerra y estrategias de ataque, defensa, ocupación o resistencia.

Pero como dicen que en el amor y en la guerra todo vale...

Lo que quiero explicaros es que toda negociación tiene mucho de guerra y ahora mismo me siento en medio de tácticas y estrategias y no sé muy bien qué esperar del contrario. Hace tiempo os conté que me encontraba en negociaciones a petición de mi cliente y que creía que había dado un paso en falso, efectivamente, con el tiempo (en apenas unos días) ese paso en falso se reveló como una metedura de pata hasta el fondo, intenté salvar los intereses de mi cliente y más o menos lo logré, pero... ahí estoy todavía a la espera, porque ahora es el contrario el que debe decidir qué debe hacer.

Como se dijo en cierta Nochevieja memorable, debo decir lo siguiente:

Nochevieja´05

O como me dijeron sabiamente algunos amigos:
  • Aplica frío al asunto
  • Pon cara de asco con ganas de comer (esta me encantó)
Lo peor (o lo mejor de todo, ya no sé) es que mi cliente se está empezando a cansar. Ya duda de si aún hay interés en el negocio o no. Y el caso es que yo le doy la razón, no sé hasta qué punto le beneficiará seguir en este tira y afloja, en este "ahora sí, ahora no" en el que estamos.