lunes, diciembre 17, 2007

Parte médico

El sábado ingresamos a mi abuela en el hospital (4ª vez este año). Tenía insuficiencia respiratoria. Por sus santos cojones (que tiene más que nadie en el mundo) que ha decidido morirse antes que su hija, convencida estoy que en su fuero interno dice que ella no entierra a su primogénita y que se muere antes.

El día transcurrió raro, mi hermana había llegado a la hora de los churros, mi padre estaba jugando al golf (eso da pa' otra historia) y mi madre y yo estábamos por casa haciendo cosas.

A eso de las 11 decidimos levantar a la abuela para asearla, pero estaba muy debilucha y lo intentamos en la cama, momento tras el cual empezó a ponerse nerviosa y a faltarle la respiración. Llamamos al 061 y vino una ambulancia, como su nivel de oxígeno en sangre era muy bajo, decidieron llevársela al hospital. Salí detrás de la ambulancia con mi madre en el coche, ya había avisado a mis tíos que, curiosamente, se encontraban en el hospital visitando a mi tía.

Yo volví a casa y preparé la comida con mi hermana, después estuvimos haciendo tareas varias de la casa: poner lavadoras, secadora, plancha, etc. Yo estaba indecisa sobre si salir, si no salir, si irme al cine con mis amigos... cuando tenía decidido irme al cine y mi hermana se estaba vistiendo para ir a cenar con sus amigas, mi padre nos llamó y nos dijo que mi abuela estaba muy grave y se moría, tenía una infección de orina que se le había extendido a la sangre, si queríamos verla, que fuésemos al hospital.

Y allí que nos fuimos TODA LA FAMILIA (a excepción de mi hermano que trabajaba y de uno de mis primos que se quedó cuidando a su hermana). En torno a mi abuela nos encontramos todos mis tíos y mis primos con sus mujeres y novias.

Mientras intentábamos sobreponernos a la noticia de la posible muerte de la abuela, las noticias sobre mi tía eran muy esperanzadoras, casi irreales: había abierto los ojos y parecía querer reaccionar muy lentamente al tratamiento. La infección está remitiendo lentamente, cada vez respira más ella y menos la máquina y tiene los ojos abiertos gran parte del tiempo, incluso parece reaccionar a las voces de familiares.

En Urgencias prepararon a mi abuela para la muerte: la dejaron en una habitación sola y nos dejaban entrar de dos en dos para estar con ella. A eso de las 11 de la noche, abre los ojos y pregunta por mi tía. Se pone a llorar y a lamentarse (no ha llorado en todo este tiempo delante de nadie, no sé si lo habrá hecho a solas, supongo que sí), pero le dijimos que mi tía estaba mucho mejor y parece que esa fue la clave para que mi abuela se fuera recuperando poco a poco.

Y, en la sala de espera, nos comportamos como lo que somos todos: auténticos Marqueses de Coñohondo.
Por lo tanto, empezamos a desvariar, a contar mil y una anécdotas, chascarrillos, a pasarnos las canciones de los móviles, a ver los vídeos del peque de la familia (3 años) haciendo el cafre en la feria... Afortunadamente, la relación con mis primos es EXCELENTE y así se demostró el sábado por la noche, cuando, a pesar de las circunstancias del momento, fuimos una FAMILIA, así, con mayúsculas.

A mi abuela la subieron a planta el domingo por la mañana. Incluso comió y todo, tiene el azúcar por las nubes y una insuficiencia respiratoria grave, pero la infección ha remitido bastante y se encuentra mejor.

Mi tía, un misterio de la ciencia, se recupera lentamente, aunque no sabemos hasta que punto el coma le ha afectado, parece ser que tiene una isquemia cerebral, por lo que es pronto aventurarse a ser optimistas.

Ha sido un fin de semana un poco de infarto. Quiero darle las gracias a J, que ha estado ahí a mi lado, dándome lo que necesitaba en este momento: cariño; y a la Sra. Amparo, Urobora y al Sr. Skyzos, que también se han preocupado por mí y por mi familia en estos momentos. SON AMIGOS ASÍ LOS QUE SIEMPRE QUIERO TENER A MI LADO.