martes, marzo 07, 2006

Me llamo Pilar

(Este post no pudo ser sacado a la luz ayer debido a múltiples y estúpidos problemas de blogger).
"Me llamo Pilar, estoy en Irán y llevo un pañuelo en la cabeza"... Esta ha sido la frase resumen del fin de semana.

El sábado por la tarde me fui a la casa que tienen mis padres en un pueblo costero de Murcia. Íbamos la Sra. M1, la Sra. Ch, el Bello Ramón, el Sr. J, el Sr. A el francés, el Sr. A.A. y servidora. Al día siguiente iban a ir el
Sr. Skyzos y el Santo Shepperdsen.

Como hicimos compras diversas en Murcia antes de salir, fue llegar a casa, acomodar la comida, las gentes y decidimos salir a ver la playa. Pero claro, ya era de noche y poca playa vimos. Eso y mi incesante dolor de lumbago (bonito finde pa' ponerse mala) hicieron que volviéramos.

Nos acomodamos en el sofá mientras el Sr. J tocaba la guitarra y hablábamos de lentillas y otras cosas. El Sr. A el francés nos explicó que en La France las lentillas y las gafas (hasta 150 euros) las subvenciona la Seguridad Social (aunque, en contraposición, los impuestos son más caros). En esto que llama el Sr. A.A. diciendo que ya sale para la playa (se había ido a hacer espedeología, o como se diga, a Alicante).
Esa noche preparamos de cena pan de pita, a rellenar a gusto del consumidor: carne picada, atún, cebolla, tomate, pepino, salsiki de yogur y pepino y salsiki picante de tomate. También había una estupenda tortilla de patatas de la Sra. Ch. Y de postre fruta. Y luego botelleo variado, aunque, en realidad, creo recordar que sólo bebimos El Bello Ramón, el Sr. J, el Sr. A.A. y yo (que me tomé tres martinis deliciosos...).
Esta que suscribe, ante el dolor inmenso de su lumbalgo, le pidió al Sr. A.A. un suave masaje en la partea afectada... Masaje que el Sr. A.A. ejecutó a la perfección... Como todo lo masajee igual de bien... hummmmmmmmm, qué delicia, qué placer... Habrá que convocar otra reunión para adivinarlo... Pero lo mismo me lo callo y no os lo digo... Esas manos fuertes... Esos dedos ágiles...
Entre unas cosas y otras y un poco de sueño, nos acostamos, en plan separatista: las chicas con las chicas y los chicos con los chicos. No sé de qué hablarían los chicos, pero sí de lo que hablamos las chicas. Y llevábamos toda la razón del mundo, faltaría más. La próxima escapada a la playa, nosotras solas, llamamos a la Sra. M2 y a la Sra. D y a disfrutar.
Al día siguiente, me levanté temprano, porque no aguantaba más la cama. Me aseé y bajé a desayunar y, poco a poco, fueron apareciendo los demás. Estupendo el pijama de El Bello Ramón del dragón de tasmania, también muy chulo el del Sr. J y las Sras. M1 y Ch. No ví el pijama del Sr. A.A., aunque insistió en que durmió como Marilyn Monroe.
Recibido un mensaje a las 10 del Sr. Skyzos, tras haber desayunado y con ganas de darle un susto, a las 11 le mando otro que dice que acabamos de levantarnos. Pero el susto me lo devolvió él cuando me llamó y me dijo que... ¡¡SE HABÍA PERDIDO!! Menos bonico, le dije de todo. Y es que el Sr. Skyzos tiene el sentido de la orientación donde yo los millones, guardadico en el banco. Ha ido a mi casa de la playa unas 30 veces y, cuando lo dejas solo, va y se pierde. Lo mejor del caso es que el Santo Shepperdsen también ha ido un par de veces a mi casa y, la vez que fue solo, no se perdió. Van juntos y no saben llegar. Una hora después de lo previsto, los vemos aparecer. En fin, pa' qué enfadarse, habían llegado bien.
Y digo que habían llegado bien porque el temporal de viento había llegado también a la playa. Queríamos ir al mercadillo, pero ya no fuimos, probablemente, ni lo hubiesen puesto, la mayoría de tenderetes se hubiesen volado. Así que decidimos irnos a tomar un aperitivo a algún sitio bonito, yo propuse el Oasis, que tiene una zona cerrada y allí que nos fuimos. Aperitivo típico: cervezas, patatas, almendras y olivicas. Luego paseo por la playa (espléndida, lástima del viento) y subida (en coche, que mi espalda no aguantaba) hasta la cala de la guardia civil: una vista magnífica y un viento impresionante (es que estábamos en lo alto'lmonte). Vuelta a casita y a comer el estupendo cerdo agridulce con salsa de piña que habían preparado El Bello Ramón y el Sr. J. También había ensaladilla rusa, arroz hervido, jamón serrano y no recuerdo si algo más. De postre café y pastel de yogur sin demasiada consistencia (no sé en qué falló, al menos estaba bueno).
Una buena sobremesa y una conversación agradable, unos amigos a los que adoro y terminó un fin de semana estupeeeeeeeeeeendo.