Viernes
La tarde del viernes la pasé acudiendo a un interesante y apasionante curso sobre cuestiones controvertidas del Derecho de Familia. En contacto con una antigua compañera de la carrera, hemos decidido hacer una comida en conmemoración de los 10 años que hace que entramos a estudiar con el mayor número posible de compañeros.
Después del curso me fui a la Gala de entrega de premios de la Juventud, entregados por el Instituto de la Juventud. Mi amigo el Sr. M, nos había invitado a la Sra. Amparo, a su señor novio y a mí a dicho evento, con la promesa de que veríamos al famoso Neng de Castefa. Pues lo vimos, sí señor, el acto estuvo amenizado por el grupo de actores que sale en el programa de Buenafuente y entre chistes y chascarrillos, fueron entregando premios a diferentes asociaciones juveniles y ONG's de la Región. Tras el acto, nos esperaba un vino español en los sótanos (inmaculadamente blancos) del Auditorio y allá que nos fuimos a cenar bien cenaícos a costa de los impuestos que pagamos. Hasta dulces nos pusieron (¡qué buenos que están los palos catalanes!). Tras el acto me marché a casa a dormir.
Sábado
Y es que el curso de las narices terminaba el sábado por la mañana, estropeando una estupenda mañana de paseo primaveral. Junto con la Sra. B (la jueza) y la Sra. L (la opositora) aguantamos la primera charla, pero debido al escaso interés de la segunda (Aspectos fiscales de la liquidación de gananciales, no veas), nos fuimos de almuerzo y compras. Un regalo para una amiga y una tapa de ensaladilla.
Luego decidimos ir a comer a un restaurante hindú que hay nuevo en la Plaza de la Cruz Roja. Aparte de un camarero que no hablaba mucho español y cuyo inglés era ininteligible, el ambiente era bueno. Pero mi boca no está hecha para la comida picante, así que mucho curry y muchas especies, pero no me terminó de gustar la comida. Nos fuimos a tomar un té helado a la plaza de la Catedral, pero como todo estaba a reventar, nos contentamos con el interior del local.
Después del té fuimos a ver el sofá que le ha gustado a la Sra. B a Roche & Bobois que, para qué negarlo, no es nada caro comparado con el resto de cosas que tiene la tienda. A la salida, nos fuimos a Adolfo Domínguez, donde ví unos vaqueros rebajados de 107 euros a 24 y no me lo pensé dos veces y me los compré. Tras las compras, nos marchamos cada una a casa.
En casa, volví a probarme el vestido de la boda del día 19 con el nuevo sujetador que me he comprado. Divina. Enseñaré un poquito el alma. Aunque mi padre me soltase una de sus perlas y me dijera que tengo el canalillo muy feo, que me lo tape un poco más. Padres así no salen todos los días. Cuando no es que llevo un saco de patatas (= una falda larga), es que voy muy ajustá, llevo el pelo hecho un asco o tengo el canalillo feo. (Yo también te quiero papá, pero cada día te pareces más al Cachuli y me aguanto).
Decidí no salir, porque estaba cansada y al día siguiente tenía viaje a Caravaca de la Cruz, además, últimamente no aguanto bien las estridencias en los sitios, me molesta mucho la música alta (tengo problemas de oído). La alternativa era ver un buen DVD, así que cogí la colección que está recopilando mi madre de cine español de El País y me decidí por "La caja 507". Mira que odio a José Coronado y que considero que Resines está infravalorado, pero vaya dos pedazos de actores. Coronado está que se sale y Resines pasa de estar resignado a ser un jodido cabrón. Entre eso y "Las Vegas" (me encanta esa serie), me acosté a la 1.
Domingo
Viaje a Cowface, a ver a la Sra. M de Caravaca, que se casó en Octubre y a la que no habíamos visto desde entonces. Íbamos la Sra. B (la jueza), la Sra. L (la opositora), el novio de ésta y yo misma. Llegaron tarde a recogerme (ni con GPS se orientan algunas, jaja) y llegamos tarde a Caravaca. La Sra. M está genial, se la ve contenta y feliz, tiene una casa muy mona (un piso de algo más de 100 metros cuadrados), un marido que la quiere y un luna de miel para olvidar, ya que sufrió un bonito huracán en México que la retuvo 3 días sin salir en el comedor del hotel. Como dice ella, al menos está viva.
Comimos en un restaurante italiano muy moderno, de esos en los que ves la cocina, a través de una enorme cristalera. Muy buena comida y luego, un agradable paseo por el pueblo (con una parte antigua muy bonita). Como ya habíamos subido al castillo, esta vez nos llevaron al Museo de la Fiesta, donde se recogen unas de las fiestas más emblemáticas de Murcia: La Romería de los Caballos del Vino y las Fiestas en Honor de la Santísima y Vera Cruz.
Cuando salimos, volvimos tranquilamente a casa de nuestra amiga y charlamos sobre cómo nos va profesionalmente (ella también ejerce la abogacía). Ambas estamos de aquella manera, sin poder quejarnos, pero con quejas.
Ya de anochecida nos volvimos a casa y, tras una reconfortante ducha y una conversación distendida con la familia, vi el episodio 200 de "7 vidas", que se realizó en directo y que contó con la participación de todos los actores que han tenido un papel fijo en la serie (menos Paz Vega, que mandó un vídeo). La serie ya no es lo que era, con lo que me gustaba a mí cuando salía Javier Cámara...
Un sueño reparador y otro día que comienza...

