martes, abril 01, 2008

Que la Fuerza te acompañe

El viernes quedé con un amigo a cenar. La cosa era que yo quería quedar con mis ex-compañeros de la Escuela de Prácticas, pero todo aquéllo que me dijeron una vez de que era la mejor de las compañeras se ha debido de quedar en palabras que se las ha llevado el viento, porque de unas 12 personas avisadas sólo mi amigo me dijo que sí quería cenar conmigo. (El éxito de la convocatoria me ha dejado claro que nunca más organizaré nada para esos compañeros, pero bueno).

A lo que iba. Resulta que hace ya tiempo decidí adoptar el papel de Caballero Jedi con este amigo. Porque, pa' qué negarlo, nene, cuando te conocí estabas más verde en asuntos del cuore que decirlo (ya sé que yo tampoco soy un Maestro Jedi, pero más experiencia sí que he tenido, sobre todo, malas y raras experiencias).

Había pasado ya cierto tiempo desde nuestra última comida (aquella en la que casi nos vamos sin pagar porque los cutres de Los Ventanales no tenían operativo el sistema de pago con tarjeta y no llevábamos suficiente dinero para pagarlo) y yo creía que mi amigo había pasado ya de Youngling Jedi a Padawan. Pero no.

Mi amigo sigue, a pesar de los años transcurridos, embrujado por las artes oscuras de una poderosa ifrita (o efrita) de cabellera rubia y ojos verdes, que tuvo a mal mirarlo un día. El embrujo que cayó sobre él lo ha mantenido alejado de mujeres de labios ansiosos de besos durante mucho tiempo, aunque esta ifrita jamás en la vida ha tenido a bien agradecerle con sus carnes los numerosos desvelos, favores y amores que le ha demostrado mi amigo a lo largo de los años. Ella se asemeja a la roca dura e inalterable de un acantilado, que por más que la marea choque contra ella, no se inmuta, no se horada, apenas saltan minúsculas muescas de piedra, que sólo sirven de migajas que alimentan al sediento. Y por más que yo le digo que olvide, que pase página, aún sigue pensando en ella, en ese amor idealizado que no lleva a ningún sitio.

Querido amigo, espero que algún día puedas hacer esto que te dedico sin malos rollos, sin comeduras de cabeza y disfrutando a tope de la sensación tan agradable que se siente. Va por ti Youngling Jedi:



(Por cierto, que yo también lo echo de menos un montón)