Hace dos semanas tuve una guardia de Extranjería. En 24 horas tengo que estar localizable para la policía nacional, ya que las guardias se hacen a instancias de ellos, en las Comisarías.
Cuando se requiere a un ciudadano extranjero para que acredite su residencia en España, si no tiene autorización de residencia legal, se le detiene y se inicia un procedimientos sancionador con la sanción de expulsión, que lleva aparejada la prohibición de entrada en España entre 3 y 10 años.
El letrado de guardia se encarga de que ese procedimiento siga los cauces adecuados, mediante la interposición de los respectivos recursos, tendentes a que la expulsión no se produzca, casi siempre instando a que se cambie la sanción por multa o a que se rebaje la expulsión a su mínimo.
Pues bien, en mi día de guardia realicé 16 asistencias a detenidos por dichas circunstancias. Entre esos 16 detenidos tuve de varias nacionalidades y de varias condiciones sociales.
Para empezar, la gran mayoría de ellos eran bolivianos. Hubo algún magrebí y tres chicos negros y sólo dos mujeres en todo el grupo. Para continuar, muchos de ellos tenían estudios, desde un maestro de escuela boliviano, hasta un fontanero marroquí, pasando por un estudiante de 2º curso de ingeniería técnica industrial en Bolivia. Las dos mujeres carecían de estudios. Y dos de los chicos negros no sabían ni siquiera coger el bolígrafo para firmar. Dos chicos tenían antecedentes penales. Uno había tenido autorización de residencia y la había perdido.
Dos chicos vinieron a España vía Tenerife, en cayuco, el verano pasado. Un magrebí entró en España en los bajos de un camión. Los bolivianos entraron vía París-La Junquera.
Todos querían una vida mejor. Con un expediente de expulsión, lo van a tener difícil, al menos por un tiempo.
Todos acabaron en Murcia.
Cuando se requiere a un ciudadano extranjero para que acredite su residencia en España, si no tiene autorización de residencia legal, se le detiene y se inicia un procedimientos sancionador con la sanción de expulsión, que lleva aparejada la prohibición de entrada en España entre 3 y 10 años.
El letrado de guardia se encarga de que ese procedimiento siga los cauces adecuados, mediante la interposición de los respectivos recursos, tendentes a que la expulsión no se produzca, casi siempre instando a que se cambie la sanción por multa o a que se rebaje la expulsión a su mínimo.
Pues bien, en mi día de guardia realicé 16 asistencias a detenidos por dichas circunstancias. Entre esos 16 detenidos tuve de varias nacionalidades y de varias condiciones sociales.
Para empezar, la gran mayoría de ellos eran bolivianos. Hubo algún magrebí y tres chicos negros y sólo dos mujeres en todo el grupo. Para continuar, muchos de ellos tenían estudios, desde un maestro de escuela boliviano, hasta un fontanero marroquí, pasando por un estudiante de 2º curso de ingeniería técnica industrial en Bolivia. Las dos mujeres carecían de estudios. Y dos de los chicos negros no sabían ni siquiera coger el bolígrafo para firmar. Dos chicos tenían antecedentes penales. Uno había tenido autorización de residencia y la había perdido.
Dos chicos vinieron a España vía Tenerife, en cayuco, el verano pasado. Un magrebí entró en España en los bajos de un camión. Los bolivianos entraron vía París-La Junquera.
Todos querían una vida mejor. Con un expediente de expulsión, lo van a tener difícil, al menos por un tiempo.
Todos acabaron en Murcia.

