La madre de mi madre, mi abuela materna, pasa largas temporadas en casa. Tiene 82 años y su cabeza rige perfectamente. Pero su salud es delicada desde hace varios años y, desde un último susto que conllevó su paso por el hospital, ya no vive sola. De su cuidado se encargan mi tío y mi madre.
El caso es que este pasado puente hizo las maletas y volvió a mi casa, desde la aventura playera estaba en casa de mi tío. Cada año sacábamos la cama supletoria y la montábamos o bien en la habitación de mi hermana o bien en la mía. Eso suponía que teníamos que hacer la combinación: abuela-hermana, abuela-yo o, incluso, hermana-yo. Esto suponía un poco de desajuste de horarios, de sitio en los armarios, de pérdida de la intimidad, etc.
El año pasado ya intenté el independizarme en casa de mi abuela, al menos para dormir. Por un pequeño detalle logístico no se consideró viable en los círculos que me aconsejan normalmente (vamos, que mi maere no quiso ni oír hablar del tema). Pero este año, ese detalle ha sido salvado y me he marchado de casa momentáneamente.
Pero mi gozo se ahoga en un pozo, no me he marchado anca la abuela, ya que la casa, en este tiempo que ha estado cerrada se ha estropeado bastante y tiene goteras y problemas con las tuberías y seguro que si rascamos un poco, se cae la pintura de las paredes o algo así. La solución tampoco ha sido alquilarme algo por mi cuenta, ya que bastante tengo con el alquiler del despacho y demás gastos que conlleva el trabajar independiente.
Como la hermana de mi padre vive sola (es soltera) y está jubilada y tiene una casa con tres habitaciones, baño y aseo, sala de estar, comedor, cocina y patio, estoy de okupa en su casa, en una de sus habitaciones. No me faltará de nada, porque mi tía está encantada con no dormir sola.
Sin embargo... no era esto lo que yo había pensado. Ahora como en casa de mis padres y duermo en la de mi tía y aunque llevo poco tiempo así, me siento que ya no estoy en ningún sitio concreto, que en mi casa no tengo mi habitación para estar (sólo me he llevado ropa y libros, el resto de mis cosas sigue allí) y que en casa de mi tía tampoco estoy como en mi casa, porque ella tiene una forma de vivir y hacer las cosas acomodada a una soltera jubilada. Y, aunque es mi familia, siento que molesto en los dos sitios. No sé si el desarraigo es esto y que tengo donde elegir, que las casas son grandes y que si me voy es porque quiero. Pero no puedo evitar sentirme rara.
(En nada comentaré qué tal es eso de ser mi propia jefa)
El caso es que este pasado puente hizo las maletas y volvió a mi casa, desde la aventura playera estaba en casa de mi tío. Cada año sacábamos la cama supletoria y la montábamos o bien en la habitación de mi hermana o bien en la mía. Eso suponía que teníamos que hacer la combinación: abuela-hermana, abuela-yo o, incluso, hermana-yo. Esto suponía un poco de desajuste de horarios, de sitio en los armarios, de pérdida de la intimidad, etc.
El año pasado ya intenté el independizarme en casa de mi abuela, al menos para dormir. Por un pequeño detalle logístico no se consideró viable en los círculos que me aconsejan normalmente (vamos, que mi maere no quiso ni oír hablar del tema). Pero este año, ese detalle ha sido salvado y me he marchado de casa momentáneamente.
Pero mi gozo se ahoga en un pozo, no me he marchado anca la abuela, ya que la casa, en este tiempo que ha estado cerrada se ha estropeado bastante y tiene goteras y problemas con las tuberías y seguro que si rascamos un poco, se cae la pintura de las paredes o algo así. La solución tampoco ha sido alquilarme algo por mi cuenta, ya que bastante tengo con el alquiler del despacho y demás gastos que conlleva el trabajar independiente.
Como la hermana de mi padre vive sola (es soltera) y está jubilada y tiene una casa con tres habitaciones, baño y aseo, sala de estar, comedor, cocina y patio, estoy de okupa en su casa, en una de sus habitaciones. No me faltará de nada, porque mi tía está encantada con no dormir sola.
Sin embargo... no era esto lo que yo había pensado. Ahora como en casa de mis padres y duermo en la de mi tía y aunque llevo poco tiempo así, me siento que ya no estoy en ningún sitio concreto, que en mi casa no tengo mi habitación para estar (sólo me he llevado ropa y libros, el resto de mis cosas sigue allí) y que en casa de mi tía tampoco estoy como en mi casa, porque ella tiene una forma de vivir y hacer las cosas acomodada a una soltera jubilada. Y, aunque es mi familia, siento que molesto en los dos sitios. No sé si el desarraigo es esto y que tengo donde elegir, que las casas son grandes y que si me voy es porque quiero. Pero no puedo evitar sentirme rara.
(En nada comentaré qué tal es eso de ser mi propia jefa)

