Quienes leéis este blog desde hace tiempo habréis observado que casi nunca hablo de política. Sin embargo, esta semana dos cosas han ocurrido para que cambie de opinión y ponga un post en el hable de ello.
En primer lugar, ha muerto Pinochet. Mal que les pese a algunos, ese hombre era un dictador, derrocó por las armas a un gobierno elegido democráticamente, un gobierno que amenazaba con popularizar la riqueza de su país. Unido a elementos extranjeros que veían con malos ojos esas corriente socialista en el Cono Sur de América (o sea, los EE.UU.), dio un golpe de estado, asesinando al presidente Salvador Allende y gobernando dictatorialmente durante, creo 17 años. Luego intentó democratizar el régimen, pero no le salió bien la cosa. Mientras tanto, en ese tiempo, desaparecieron varios miles de personas, fueron torturadas otras tantas y, además, hurtó grandes cantidades de dinero del país y de sus propios conciudadanos (para los que gobernaba) para lucro propio. (Todo eso es aplicable a otros grandes dictadores, sean de derechas o de izquierdas, ponga usted el nombre que quiera). La pena, como dicen muchos, es que Pinochet se ha muerto sin pisar un tribunal y millonario. Nada alteró su vida, porque siempre fue un prisionero domiciliario de lujo, con ambulancia en la puerta, visitas de amigos y rodeado de lujos, un día en los calabozos de un juzgado, rodeado de ladrones de poca monta, algún violador, un par de chicos de bandas callejeras y un negro que vende cds pirateados le habría venido bien. No digo ya que cumpliera condena en una cárcel, por su edad y su estado de salud no lo habría hecho, pero un mal trago no le habría venido mal.
En segundo lugar, Murciana Marrana ha escrito uno de los post más interesantes que he leído sobre la negociación con ETA. Puedes leerlo al completo aquí. Os rogaría que lo leyerais, porque reconozco en él muchas de mis ideas sobre la negociación del gobierno con la banda terrorista. Ya sé que muchos de vosotros pensáis que soy votante del PSOE, pero desde aquí os digo que no lo he votado nunca, como tampoco he votado al PP. Ejerzo mi derecho al voto en las elecciones de la manera más acorde con mi forma de pensar, os lo creáis o no, hay auténticas alternativas entre los partidos políticos que se presentan a las elecciones.
Cuando salí a manifestarme en contra de la Guerra en Irak, un amigo me dio una lección de política ejecutiva: según el artº 149.3º y 4º de la Constitución Española, el Estado tiene competencia exclusiva en materia de relaciones internacionales y de defensa y fuerzas armadas, y el artº 97 dice que el Gobierno dirige la política interior y exterior, la Administración civil y militar y la defensa del Estado. Por tanto, pedir un referéndum para saber si el pueblo español quería que mandásemos tropas a Irak era estúpido e ilógico, el Gobierno hizo lo que consideró oportuno en su momento. De la misma manera, con el mismo argumento, debo decir que el Estado, gobernado por el partido político de turno, puede hacer lo que quiera con el problema de ETA, puede fortificar el País Vasco de cuarteles de la Guardia Civil y del Ejército o puede intentar resolver el problema si ve que la banda terrorista ofrenda una tregua. Los términos de la negociación se escapan a mi saber y entender, ellos son los que deben decidir hasta donde ceder. Sin embargo, esos términos no deberían incluir, bajo ningún concepto amnistía para aquellos etarras presos con condenas por muerte o lesiones, porque una cosa es negociar y otra claudicar. Creo que el gran problema de esta polémica creada es que no sabemos qué se está discutiendo.
Sin embargo, quisiera dejar clara mi opinión al respecto, sobre todo teniendo en cuenta los últimos acontecimientos. Apoyé las negociaciones en un principio y ahora, las veo con reservas. Y es que considero que una de las partes está incumpliendo lo pactado. La llamada Kale Borroka está enturbiando esas negociaciones. Y es que por mucho que me digan que son grupos de jóvenes exaltados sin control los que queman cajeros y autobuses, también tiene boca ETA para pedirles que se estén quietecitos. (Otra cosa es que si quemo aquí un cajero, de Kale Borroka, nada de nada, eso es vandalismo y destrozos).
Conclusión 1ª, me alegro por la muerte de Pinochet, ya era hora de que muriese, un dictador menos, Castro es el que le sigue (si el cáncer está haciendo bien su papel de matarlo lentamente). Me entristece que no llegara a ser enjuiciado por alguno de sus crímenes de estado.
Conclusión 2ª, deseo que se llegue a un entendimiento entre el Gobierno y ETA, pero no a cualquier precio.
Si alguien quiere entender el porqué del problema vasco y de otras regiones de España que reclaman más autonomías, le invito a que estudie Derecho Histórico de los Pueblos de España, del profesor D. Enrique Gacto (catedrático de Historia del Derecho de la Facultad de Derecho de la Universidad de Murcia). Quizá entienda la división de derechos, de deberes y de privilegios que forman España.
En primer lugar, ha muerto Pinochet. Mal que les pese a algunos, ese hombre era un dictador, derrocó por las armas a un gobierno elegido democráticamente, un gobierno que amenazaba con popularizar la riqueza de su país. Unido a elementos extranjeros que veían con malos ojos esas corriente socialista en el Cono Sur de América (o sea, los EE.UU.), dio un golpe de estado, asesinando al presidente Salvador Allende y gobernando dictatorialmente durante, creo 17 años. Luego intentó democratizar el régimen, pero no le salió bien la cosa. Mientras tanto, en ese tiempo, desaparecieron varios miles de personas, fueron torturadas otras tantas y, además, hurtó grandes cantidades de dinero del país y de sus propios conciudadanos (para los que gobernaba) para lucro propio. (Todo eso es aplicable a otros grandes dictadores, sean de derechas o de izquierdas, ponga usted el nombre que quiera). La pena, como dicen muchos, es que Pinochet se ha muerto sin pisar un tribunal y millonario. Nada alteró su vida, porque siempre fue un prisionero domiciliario de lujo, con ambulancia en la puerta, visitas de amigos y rodeado de lujos, un día en los calabozos de un juzgado, rodeado de ladrones de poca monta, algún violador, un par de chicos de bandas callejeras y un negro que vende cds pirateados le habría venido bien. No digo ya que cumpliera condena en una cárcel, por su edad y su estado de salud no lo habría hecho, pero un mal trago no le habría venido mal.
En segundo lugar, Murciana Marrana ha escrito uno de los post más interesantes que he leído sobre la negociación con ETA. Puedes leerlo al completo aquí. Os rogaría que lo leyerais, porque reconozco en él muchas de mis ideas sobre la negociación del gobierno con la banda terrorista. Ya sé que muchos de vosotros pensáis que soy votante del PSOE, pero desde aquí os digo que no lo he votado nunca, como tampoco he votado al PP. Ejerzo mi derecho al voto en las elecciones de la manera más acorde con mi forma de pensar, os lo creáis o no, hay auténticas alternativas entre los partidos políticos que se presentan a las elecciones.
Cuando salí a manifestarme en contra de la Guerra en Irak, un amigo me dio una lección de política ejecutiva: según el artº 149.3º y 4º de la Constitución Española, el Estado tiene competencia exclusiva en materia de relaciones internacionales y de defensa y fuerzas armadas, y el artº 97 dice que el Gobierno dirige la política interior y exterior, la Administración civil y militar y la defensa del Estado. Por tanto, pedir un referéndum para saber si el pueblo español quería que mandásemos tropas a Irak era estúpido e ilógico, el Gobierno hizo lo que consideró oportuno en su momento. De la misma manera, con el mismo argumento, debo decir que el Estado, gobernado por el partido político de turno, puede hacer lo que quiera con el problema de ETA, puede fortificar el País Vasco de cuarteles de la Guardia Civil y del Ejército o puede intentar resolver el problema si ve que la banda terrorista ofrenda una tregua. Los términos de la negociación se escapan a mi saber y entender, ellos son los que deben decidir hasta donde ceder. Sin embargo, esos términos no deberían incluir, bajo ningún concepto amnistía para aquellos etarras presos con condenas por muerte o lesiones, porque una cosa es negociar y otra claudicar. Creo que el gran problema de esta polémica creada es que no sabemos qué se está discutiendo.
Sin embargo, quisiera dejar clara mi opinión al respecto, sobre todo teniendo en cuenta los últimos acontecimientos. Apoyé las negociaciones en un principio y ahora, las veo con reservas. Y es que considero que una de las partes está incumpliendo lo pactado. La llamada Kale Borroka está enturbiando esas negociaciones. Y es que por mucho que me digan que son grupos de jóvenes exaltados sin control los que queman cajeros y autobuses, también tiene boca ETA para pedirles que se estén quietecitos. (Otra cosa es que si quemo aquí un cajero, de Kale Borroka, nada de nada, eso es vandalismo y destrozos).
Conclusión 1ª, me alegro por la muerte de Pinochet, ya era hora de que muriese, un dictador menos, Castro es el que le sigue (si el cáncer está haciendo bien su papel de matarlo lentamente). Me entristece que no llegara a ser enjuiciado por alguno de sus crímenes de estado.
Conclusión 2ª, deseo que se llegue a un entendimiento entre el Gobierno y ETA, pero no a cualquier precio.
Si alguien quiere entender el porqué del problema vasco y de otras regiones de España que reclaman más autonomías, le invito a que estudie Derecho Histórico de los Pueblos de España, del profesor D. Enrique Gacto (catedrático de Historia del Derecho de la Facultad de Derecho de la Universidad de Murcia). Quizá entienda la división de derechos, de deberes y de privilegios que forman España.

