En el recuento de blogs que leo (no leo todos los blogs que me gustan de una y no posteo en todos los blogs que leo), esta mañana le ha tocado a Coxis (amigo de Marsónico). En su último post habla de los viajes con amigos y de cómo puede convertirse en algo insoportable.
Pues bien, mucho me temo que la próxima vez que alguien quiera viajar conmigo, se lo pensará después de haber leído este post. Y es que yo soy de esas personas mandonas que se autoconvierten en jefes de grupo (cual transformer viajero) y pretende que se haga todo lo que yo digo. Esto acarrea disgustos entre la gente y malos rollos, pero, en mi descargo, debo decir que lo hago sin mala intención.
Soy una persona bastante miedosa y ello me lleva a querer controlar en todo momento la situación (la que sea). Ello conlleva que sea organizada y, como no, mandona, pero no soporto dejar las cosas a su aire, porque me asusta lo desconocido. (Esto se aplica a TODA mi vida en general, no sólo a los viajes). Por otro lado, no soporto la indecisión y, mucho menos el que a la hora de elegir se diga "me da lo mismo". Y es que, en el fondo, a nadie le da lo mismo, todos quieren algo en concreto y, el que no lo dice, luego acaba sufriendo, porque se hace algo con lo que no termina de estar de acuerdo.
Después de una semana pensando acerca de mi último viaje, he llegado a una conclusión: no volveré a compartir un viaje en mucho tiempo con nadie.
Pues bien, mucho me temo que la próxima vez que alguien quiera viajar conmigo, se lo pensará después de haber leído este post. Y es que yo soy de esas personas mandonas que se autoconvierten en jefes de grupo (cual transformer viajero) y pretende que se haga todo lo que yo digo. Esto acarrea disgustos entre la gente y malos rollos, pero, en mi descargo, debo decir que lo hago sin mala intención.
Soy una persona bastante miedosa y ello me lleva a querer controlar en todo momento la situación (la que sea). Ello conlleva que sea organizada y, como no, mandona, pero no soporto dejar las cosas a su aire, porque me asusta lo desconocido. (Esto se aplica a TODA mi vida en general, no sólo a los viajes). Por otro lado, no soporto la indecisión y, mucho menos el que a la hora de elegir se diga "me da lo mismo". Y es que, en el fondo, a nadie le da lo mismo, todos quieren algo en concreto y, el que no lo dice, luego acaba sufriendo, porque se hace algo con lo que no termina de estar de acuerdo.
Después de una semana pensando acerca de mi último viaje, he llegado a una conclusión: no volveré a compartir un viaje en mucho tiempo con nadie.

