Fui invitada por Mársonico el sábado pasado a una fiesta organizada por el Planeta Murciano. Había código de vestimenta: superhéroe o villano. Madre mía, no sabía de qué ir. Porque tenía muy claro que no podía ponerme unas mallas, con este cuerpo que tengo. Porque me hubiese encantando ir de Supergirl, con ese traje tan mono y la capa roja. Pero como me sale la maligna que llevo dentro, decidí vestirme de Poison Ivy (Hiedra Venenosa), mala malísima de los cómics de Batman y que sale en la peli que se rodó con mi guapísimo George Clooney. (Sí, Sr. J, es guapísimo, aunque tú me digas que no). Así que decidí "customizar" mis pantalones y mi camisa verde con hojitas de enredadera (hiedra venenosa no, que se llama así porque te irrita que no veas) y comprarme una estupenda peluca roja y lanzarme a la fiesta.
Como disponía de coche, recogí a Batman-Sónico cerca de casa (no sé qué impresión debió llevarse su señora madre cuando a su hijo lo recoge una tipa con una peluca roja) y nos encaminamos hacia una de las calles más añejas de Murcia, antiguo camino que llevaba a Orihuela, dispuestos a pasárnoslo bien. Últimos retoques de maquillaje de Batman (se puso poca sombra de ojos negra, para mi gusto) y, voilá, nos presentamos ante MM y compañía. Poco a poco se rompe el hielo y comienza el disfrute. Allí estaban SuperGay y SuperMaricón, el Dr. Fist Fucking, Dos Caras (otro maligno de Batman), el SuperVigilante de la Playa, Bin Laden, Wonder Woman, Superman, SuperConstructor (villano villanísimo), SuperPuta, Batgirl, Batman 2 y un monje con una cámara que encandiló a Marsónico. Poco a poco van llegando más héroes y villanos y la cosa se va animando.
Hacen su aparición los Ángeles de Charlie y las Catwomans al completo, no recuerdo si eran tres o cuatro, aparece un SúperRatón con su amigo Mayo Nesa (SuperRatón conocido mío del Canomori), una V de Vendetta espectacular, Rasputín un poco nerviosa y, a mi juicio, el mejor disfraz, las Superheroínas, con su disfraz hecho a base de aluminio, cucharas, gomas y jeringuillas= superheroína.
En un momento de bajón, el SuperVigilante de la Playa de intensos y bellos ojos azules nos salvó del aburrimiento y descubrimos a un doble de Mitch Buchanan que para sí quisiera David Hasselhof. La de risas que nos dimos hablando del momento Bibiana en H&M, de maquillajes para hombre, de desinhibirse, del Canomori…
Poco a poco se fueron desplegando los poderes de tanto superhéroe y villano suelto y la fiesta fue subiendo de intensidad. SuperGay nos encantó con su buen hacer en la cabina de DJ. De repente, se anuncia una actuación estelar y el Ballet Costra Cálida homenajea a V.I.D.S. & Moby con el estupenda coreografía “New York, New York”.
La fiesta sigue con lo mejor, se intercambian lenguas sobre lenguas, se descansa en la cocina, se asiste a espectáculos de sexo en vivo (ni el mejor Nacho Vidal en el Bagdad), se ríe, se habla, se queda una pasmada con una botella de vino en la que se lee “No se os puede dejar solos” sobreimpresionada en una bandera de España y, al otro lado, nuestro querido Paco el Caudillo nos mira desde su anciana decrepitud de monstruo dictador.
Pero el cansancio va haciendo mella, las horquillas se me clavan en el alma (y en la cabeza), el tacón de una bota se me rompe y me siento cansada. Resolvemos Marsónico y yo un problema de logística y, finalmente, vuelvo a casa sola, pero contenta por haber disfrutado de una fiesta única e irrepetible.
Las fotos de todo esto, en Proceso Estático.
Otro punto de vista de la fiesta, en Rayos-D, de Marsónico.
P.D.: Nota negativa: el exceso de decibelios ha hecho que mi oído izquierdo esté de baja hasta que se recupere. de ahí que ayer no oyese bien lo que decías, Sr. J. Si es que ya no voy a poder ni salir…