Cuando era pequeña había un pequeño trozo de algas vivas en la playa que hay cerca de la casa de veraneo de mis padres. Tendría una extensión de unos 10 metros de ancho por unos 25-30 de largo. Eran algas finas, delgadas como tallarines y de un color verde manzana intenso, eran suaves al contacto y elevaban el "suelo" de la playa unos 20 cms, por lo que la gente parecía más alta de lo que era en realidad.
A mí siempre me dió asco esa zona de la playa, el no saber qué pisaba de manera exacta, el no ver si habría otras cosas en el suelo (cristales o vete tú a saber qué) me hizo huir hacia aguas claras y con suave arena bajo mis pies.
Sin embargo, en el Mar Mediterráneo, la calidad de las aguas se mide por la existencia de algas en el entorno cercano a las playas. Si existen llanuras de posidonia, el agua se supone con una mínima calidad, libre de sustancias contaminantes.
Esto me lleva a reflexionar sobre una cosa. Este fin de semana, después de años y años sin ver algas en la playa que hay cerca de casa, en la orilla, han vuelto a nacer algas (de otra especie, parece ser). Quizá esto signifique que las aguas están más libres de pesticidas, sustancias contaminantes, etc. Sin embargo, a ver lo que duran, porque con las inmensas moles de apartamentos que han hecho a unos 25 metros de la playa (un caso digno de estudio sobre el cumplimiento de la Ley de Costas), no creo que tarde mucho el agua en contaminarse.
Lo que no entiendo es cómo algunas playas del Mar Menor consiguen la Bandera Azul de la UE, porque eso sí que es contaminación.

