Mañana dirá adiós, probablemente. Puede que sea su último partido, puede que veamos su última jugada. Es el último partido de liga y, si no se clasifica el equipo para los play-offs por el título, el mejor base de los últimos 15 años en el baloncesto español dirá adiós a la cancha, al balón naranja, al juego frenético, a la afición demente, a los gritos de "Nachocho", al ser el más listo de la clase.
Conocí a Nacho gracias a la poca vergüenza que tengo. Hace casi 8 años le escribí una carta al club. Se la dieron. Y me contestó. Desde entonces no ha cesado la comunicación. He ido a verlo tras los partidos en Murcia y Alicante. Lo he buscado en su hotel en Murcia. Le he mandado felicitaciones de cumpleaños. Luego postales por navidad. Un día me dió su teléfono, tras un partido en Alicante. Cada vez que voy a Madrid me invita a los partidos. Hablamos de vez en cuando (no soy una fan histérica). Le mandé un mensaje la semana pasada. El martes hablé con él, me llamó para ver cómo estaba y si iría a verlo mañana en Alicante. Lo veré, por supuesto . Le daré un fuerte abrazo y un beso. Y le diré "Hasta luego", porque los buenos jugadores no se van nunca. Permanecen siempre en nuestro recuerdo.
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Artículo en El Mundo sobre el Club, en este enlance.
Porque somos los mejores, oé.


