jueves, abril 06, 2006

De cómo fue "la boda" (y III)

Tras la ceremonia y las fotos de rigor debajo del limonero (se han debido de quedar muy bonitas), los novios iniciaron el desfile hacia el banquete, bajo una lluvia de arroz y pétalos de rosa. Recorrieron exactamente unos 16 metros. Entramos los invitados antes que ellos, porque había una sorpresita para el público. Los dos hermanos pequeños del novio (el hermano y la que fue a un concurso de cantantes en T5, la "criticaron" por desafinar y la expulsaron de aquella manera extraña... y es canaria) tenían preparado una canción a dúo para los contrayentes. No me acuerdo de la canción, sé que era una en inglés traducida al español. A ver, los niños no cantaron mal, pero ya sabéis que a mí es que ese programa no me gusta demasiado...
Tras sentarnos, las madres de los contrayentes nos dijeron que dejásemos el jamón en el plato y mirásemos a la pantalla... Como viene siendo habitual en las últimas bodas a las que he asistido, se proyectó un power point con las fotos más representativas de los contrayentes... Algo mono cuando salen fotos de niño, pero horroroso cuando salen de adolescentes o con el traje de nochevieja, absurdo cuando ponene algunas fotos "censurables" y ñoño cuando llegan a las fotos de ellos como pareja (pordios, si algún día me caso, como me hagáis esto os quedáis sin cena, os lo juro por mis muertos).
Tras esto y la apertura oficial de la cena... a comer. Estupendos entrantes de embutidos de Salamanca, queso de cabra curado, champiñones y gambas al ajillo, calamares a la romana y un buenísimo carpaccio de bacalao. De primero un hojaldre de langostinos con salsa de mariscos (el mío tenía, exactamente, dos langostinos chitiquiticos), sorbete de limón y, de segundo, tournedó de cerdo con salsa de arándanos. Vamos, que nos pusieron una empanadilla de hojaldre con dos gambas y dos trocicos de cerdo con patatas y bolicas morás. De postre (y sin cortar tarta, jeje) un estupendo bizcocho con tres chocolates que estaba delicioso... arggggg, chocolateeee. No, en serio, la comida estuvo genial, yo prácticamente cené con los entrantes, el resto me lo comí por no hacerles un feo a los novios, que habían hecho un buen gasto.
Como anécdotas en la cena, destacar dos: había un libro de firmas para dejarles una dedicatoria a los novios. Orgullo me da decir que la mía fue la primera, jeje, es que aproveché entre plato y plato para que no me pillaran el libro. Porque luego hubo gente que casi no firma. Otra anécdota: cada comensal tenía sobre su plato un bolígrafo de fantasía (muy original) y un separador hecho para la boda, explicando para qué era el boli y con el mismo motivo que las tarjetas de boda (es que el tío de la novia trabaja en una imprenta y le hizo de tó). Otra más: los centros de mesa los hicieron entre la novia y una de sus primas, con velones naranjas, pequeñas florecitas secas, hojas y piedras volcánicas de Tenerife (el novio es de allí) y piedras de playa de Mazarrón. Mu potito too'. Otra anécdota para llorar de la emoción fue cuando un amigo del padre, cantante en el Orfeón Fernández Caballero, interpretó el Canto a Murcia de la zarzuela "La Parranda" (me estoy erizando sólo de recordarlo, qué bonito y qué bien cantaba ese señor).
Los novios empiezan a pasear por las mesas, aprovechamos y nos hacemos fotos con ellos, tan bonitas como yo os pueda decir, porque no sé porqué cojones la foto que quiero poner no se puede subir al blog.
También repartieron los detalles de boda, muy caseros ellos, ya que la novia se agenció con un montón de palos de esos de los médicos pa' abrirte la boca y les puso una miniatura hecha por ella de cerámica pintada (un búho, unas hojas, una mariquita...). También nos regaló una vela cónica olorosa.
Tachán, tachán... Llega el momento del baile, el novio había dejado dicho que preparasen las cámaras... Como si fuese una gala de "Mira quién baila", salieron a la pista los novios y bailaron noséqué que a mí me sonaba a Elvis, pero en plan Fred Astaire y Ginger Rogers (¿se escribe así?).
A partir de ahí, nada más queda por decir, sólo que comenzó el desfase de barra libre y baile, que había un niño que parecía que le habían dado cuerda, no paraba de bailar como un descosío, cuando sonaba David Bisbal, se revolucionaba, nos reímos un montón, porque tendría unos 8 ó 9 años e iba a su bola, bailando una mezcla de samba y hip-hop que era la monda. Se fueron formando corros para bailar, al final acabamos separados por comunidades: Murcia a un lado, Canarias a otro. Se baila igual en todos laos, todo hay que decirlo.
La gente comenzó a marcharse y yo me despedí de los novios a la vez que cerraban el restaurante (a las 4:30 a.m.). Fue una experiencia bonita "casar" a dos amigos. Si alguien quiere, no tiene más que pedírmelo...
A PETICIÓN DE LA SRA. AMPARO:
Sólo porque me lo pides tú, otras anécdotas:
  • Las mejores vestidas. Quitando a la novia, fue la madre de la novia. Top negro al cuello y falda blanca larga con motivos vegetales en negro y marrón, en raso, elegantísima. Mi amiga la Sra. C, que es alta y delgada, se puso un vestido negro con pedrería y lentejuelas discreto y muy mono. Yo misma, con mi escote, allá donde voy, todo el mundo me mira. Ahora en serio, si no fui la mejor vestida sí la más conjuntada y una de las más miradas en toda la ceremonia.
  • La peor vestida. Quitando alguna niña en edad difícil que las madres no saben qué ponerles (¡qué duro es tener 12 años!), todo el mundo iba muy bien. En lo que fallaron algunas fue en los complementos: demasiadas estolas de pelo sintético. Una prima de la novia eligió un traje de gasa de corte regular para su estatura (es bajita).
  • Los mejores peinados. El de la madre del novio. Hippy de las de antes, le llega la melena al culo. Le plancharon el pelo y le hicieron un recogido leve tras la oreja muy espectacular, poque le dejaba el resto del pelo suelto. Yo también iba muy guapa con la flor en el pelo y el resto todo rizado, rizado, rizado. Y el hermano de la novia, con aspecto de peinado-despeinado.
  • Los peores peinados. ¡Ay!, algunos moños deberían estar prohibidos.
  • El mejor vestido. El novio de una amiga de la novia, que vino con un traje color marfil, camisa negra y corbata marfil. Me encantó, de verdad, le quedaba genial.
  • El peor vestido. Uno de los hermanos del novio se puso un vaquero negro y una americana camel. Mal, mal, mal.
  • La nota. La pusieron la hermana cantante del novio (¿sabéis ya quién es?) y su madre, que se cambiaron de traje para el baile. La hermana cambió un conjunto en color berejena típico de boda (falda larga de tubo con corpiño en pedrería y chaqueta a juego con la falda) por un minivestido negro de vuelo, ahí está la niña, enseñando piernas. Y su madre se cambió otro conjunto parecidísimo (en un par de ocasiones las confundí) por una falda larga azul con el vuelo de tul y un jersey de punto con lentejuelas rosa y una chaqueta a juego.

Yo creo que esto ya está. No sé si se me olvida algo. Si queréis saber más, no tenéis más que preguntarme.