miércoles, abril 05, 2006

De cómo fue "la boda" (II)

El resto de invitados fue llegando poco a poco, yo mientras tanto, paseaba por allí. Llegaron la Sra. C y su marío, el Sr. F. La Sra. C iba a leer en la ceremonia y estaba un poco nerviosa por ello. Me preguntó si yo tb lo estaba, pero le dije que no (y era la verdad).
La novia, Paloma, llegó tarde media hora, calcularon mal y, ya se sabe, la carretera de Bacon Brigde to El Raal es como es: una calle y un montón de comercios y bares a cada lao. Eso multiplícalo por una tarde de sábado y por un montón de inútiles que no saben ir a ningún lao sin el coche. Resultado: atascos cada dos por tres.
La novia iba guapísima, ya se sabe, como en todas las bodas, pero es que la jodía había elegido un vestido forrado en una gasa pintada con flores azules, que todo el mundo creyó que se las había pintado ella, porque eran muy parecidas a las de la tarjeta de invitación (creación suya), pero no, dió la casualiad de que encontró una tela muy parecida.
Comienza la ceremonia y comienzo yo a leer rauda como las balas. Aprovechando el primer punto y aparte me digo: "soooooooo, caballo, que vas mu' lanzao". Me sosiego un poco y les voy contando a los novios y a la gente de qué va el reunirnos esa tarde así, de esa manera, y porqué los novios lo han querido hacer así.
Doy paso a las lecturas y comienzan con la Sra. C, amiga de los novios, el Sr. B, hermano del novio y el Sr. S, primo de la novia. Primera lectura, de Jorge Bucay. Segunda lectura, propia del hermano del novio y ahí todo el mundo se echó a llorar. Sobre el fondo musical de "Imagine" de John Lennon nos ofreció una visión de su hermano muy bonita, imaginando esto, imaginando lo otro... El novio se echó a llorar y la novia tb y a mí se me formó un nudo en la garganta, pero menos mal que leía otro. Tercera lectura, menos emotiva y más formal, lo cual restó un poco de sensibilidad al asunto, pero bueno.
Continuo yo con la ceremonia y comienzo a describir qué es el matrimonio en España. Blablabla, blablabla, palabrería de 5º de Carrera, asignatura de Dº Civil, especialidad Dº de Familia. Yo creo que a la Encanna Senna no le habría gustado mi definición, pero ya no me puede revisar el examen, jajaja. Les leo los artículos del Código Civil en los que se recogen los derechos y deberes de los cónyuges (art. 66 a 68, por si alguien se quiere enterar) y vamos directamente al consentimiento.
Prestado el consentimiento matrimonial por ambos, nos acercamos a los votos sobre los anillos, la simbología de los mismos, etc. Ahí David se atranca y, emocionado, tiene que parar y respirar para seguir; Paloma, mucho más segura, no titubea al declararle su amor.
En principio, todo terminaría aquí, pero... yo les tenía reservada mi propia guinda a los novios. Gracias a la Sra. B, jueza de pro, que estuvo en una boda en Madrid concelebrada por varios jueces, les conté una pequeña historia, que se puede resumir en lo siguiente: un contrayente entra solo a la boda, pero todo el mundo sale antes que él y él debe ir el último, porque a partir de ese momento alguien estará siempre por delante de él.
Dicho esto, los declaro unidos en matrimonio y les doy permiso para que se besen.
(Continuará...)
P.D.: El trabajo me abruma, por eso voy por etapas. Ni siquiera tengo hueco para ver vuestros blogs.