lunes, febrero 27, 2006

Las Gavilanas se van de despedida

Dentro de tres semanas se casa una de mis lagartas* y, como no, no podía perderme su despedida de soltera.

La cosa empezó mal hace dos semanas cuando me sorprendo al saber que soy yo la que debe organizarla. ¿Ein?, me pregunto, si yo creía que nos íbamos a Alicante. Pues no, resulta que a última hora cambia el escenario del evento y, debido a que soy la única que está en Murcia (todas eran from Jumilla, pueblo muy conocido por sus excelentes vinos), pues me cargan a mí con la papeleta.

Menos mal que hay empresas que se dedican a ello y me organizaron una cenita y un desnudo de un auténtico boy-virgen-del-carmen-¿todo-eso-es-tuyo?-no-muevas-más-la-bandera-que-me-estoy-poniendo-malísima.

Allá que espero yo el sábado a la expedición en una conocida plaza de Murcia. Tras esperar más de un cuarto de hora, las llamo a ver qué pasa... Resulta que la lihta de la novia ha elegido tal día como el sábado de su despedida para limpiar los cristales de la casa y, claro, se le ha hecho tarde. En fin, pa' qué le voy a decir na, si está histérica de los nervios pensando en cuántas perrerías íbamos a hacerle.

Habíamos decidido que fuese toda de rojo y ya la apañaríamos nosotras con un bonito tocado de sombrero gavilán de estampado animal. Las demás iríamos sólo con sombrero gavilán.

Con media hora de retraso llegamos al sitio... ¡Sorpresa! Hay dos despedidas más en el mismo salón: una íntegra de chicos y otra mixta, chicos-chicas.

La de los chicos, pa' qué contaros, más garrula imposible. Esos pelos, esas camisas, esos zapatones... ¡Ay, Alberto! ¡Cuánta falta haces en Murcia, a ver si aprecian la elegancia de un buen italiano! (Lástima que esté en la China trabajando). Además de garrulos, zafios y groseros. Vamos, hay bromas que no se gastan a las vecinas de mesa por mucho que se esté de despedida de soltera.

La otra, más normalita, más relajada, con un espectáculo de drag-queen cómica del que nos aprovechamos un ratito.

Nuestra cena, normalita, tirando a regular, lo mismo es porque llegamos tarde media hora. El espectáculo, en sala aparte,... un auténtico virgen-del-carmen-bendito-¿qué-es-lo-que-ven-mis-ojos?-la-vida-es-injusta-conmigo.

Los regalos creo que fueron bastante acertados, más que nada porque la parte importante la compré yo (toda la ropa interior roja, de marca y súpersexy).

Luego nos marchamos a una discoteca de una conocida zona de marcha de la capital. Hubo problemas con las chicas menores de edad, pero como iban con sus madres, al final entraron. Allí nos pusimos a bailar y a bromear con un par de despedidas de solteras más que también habían elegido el look gavilán para esa noche.

Me lo pasé bastante bien, la verdad. Como no tenía ganas de pagar un taxi y había servicio de búho-bus desde esa zona a mi pueblo, decidí coger el último bus. Me tocó con los mega-garrulos menores de edad de mi pueblo, que nos dieron el viaje con sus cánticos reggeatonianos y su mala educación. Uno de ellos era uno de mis vecinos y no paraba de decir: "Callarse (sic) que ésa es mi vecina y se lo va a decir a mi padre". Con las ganas me he quedao, Luisito.

Para terminar, una foto. La novia y una servidora. (Dios mio, tengo que hacer algo con los brillos...)



*Lagartas: Tres estudiantes de Derecho que se juntaron allá por Octubre de 1998 y que se hicieron amigas inseparables (sólo por la distancia de vivir separadas entre sí unos 60 kilómetros la una de las otras y viceversa). Se les llamó Lagartas en su día porque en menos de una hora "repasaron" a todos sus compañeros masculinos al derecho y al revés. Nota de la autora, que también es una lagarta.