Se me olvidó ponerlo, pero ayer fue el cumpleaños de una de las personas que más significan en mi vida: César. Compañero de clase en la carrera, amigo amantísimo, cómplice de amores, compañero de profesión y mi padrino.
Él ha sido un asidero profesional en muchas ocasiones, ha sido un paño de lágrimas cuando ya me había cansado de llorar, siempre respetuoso con mis sentimientos, ha sido encubridor de mis desvaríos amorosos de invierno y primavera, fiel conductor que por la noche me devuelve a casa.
Ayer cumplió 28 años, toda una vida, con esa mirada pícara que se le queda cuando se quita las gafas y esa sonrisa de niño malo que no te dice nada bueno...
Para César, por todo lo que ha sido, por todo lo que es, por todo lo que sera y porque lo quiero, FELICIDADES.

