Si hay una columnista de periódico con la que me parto de la risa es Rosa Belmonte. Entre todas y todos los que escriben, ella es mi favorita. Escribe todos los sábados en "La verdad", edición de Murcia y, a veces, también hace crítica televisiva. Es corrosiva, mordaz, irónica, superficial, divertida, implacable. Tengo guardadas columnas suyas sobre la casita de la Barbie o sobre los salvaslips negros.
El Sábado 9 de Julio de 2005 escribió sobre la manera de hablar de los murcianos y he aquí lo que dijo:
Hay comunidades bilingües y Murcia también lo es, aunque se nos ningunee (vaya palabra más tonta). Ni agua, ni lengua. Nada nos reconocen (excepto materia fecal, claro). No vamos a poder escribir documentos en nuestro idioma a la Comunidad Europea (así salimos más baratos, pero tampoco lo valoran). Hace poco me decía un chileno que a los madrileños se lo entendía todo, pero a otros españoles que hablaban de manera más arrastrada, no (refiriéndose a mí). Arrastrado tu padre. Y eso que mi vocabulario y mis cuatro frases son de lo más vulgares. Ni digo pico esquina ni otras perlas que comprenden el tesoro del murcianismo.
Me cuentan que una inglesa residente en Murcia volvió de Mercadona sin saber qué demonios le había dicho la cajera. Repitió a murcianos conocedores de los arcanos de nuestra lengua la frase: "No eh mehgter sacaaah". O sea, que no era menester o necesario sacar lo que llevaba en la cesta o carro para contabilizarlo a la hora de decirle el total de su cuenta.
En el instituto recuerdo que tuvimos un profesor sustituto y bonachón al que maltratábamos (travesuras de Bambi comparado con lo que se hace ahora). Una que había faltado le preguntó si tenía que traer un justificante de sus padres. Respuesta del profesor: "No es mester". Inmediatamente saltó una de las gamberras de la clase (no era yo, si no lo diría): "¿De juglaría o de clerecía?". Gamberras pero tirando a cultas. Como sería su acento que lo llamábamos el poohguah. Explicación. Eso surgió un día que de su boca salió lo que intuímos que era "Pues Watt", refiriéndose al señor que inventó la máquina de vapor (en realidad hizo muchas aportaciones a su desarrollo).
Es evidente que hay palabras generalmente utilizadas en el español murcianí que son muy nuestras, tanto que como se te ocurra emplearlas fuera lo tienes claro. Pero una tiene la prevención de no usarlas más que en el ámbito doméstico. Así, a caso hecho (o a casico hecho), panzá o pijá (ambos sinónimos), leja, bambos o acha (para dirigirse a alguna persona cercana del sexo femenino). U otras que yo no utilizo pero que tampoco se entenderían: chispa o miaja (unidades de medida), alcancil o pésoles (lo cierto es que tampoco utilizo alcachofas o guisantes). Luego existen expresones raras pero largamente empleadas. Por ejemplo: más menos, que no entiendo yo que problema hay con el o, con decir más o menos. Pero la expresión que se lleva la palma es "una cosa que esté bien".
Supongamos que uno quiere celebrar una comunión, una boda o el cumpleaños de su suegra y va a un restaurante a contratar un menú. ¿Cuánto quiere gastarse? Pues una cosa que esté bien (no vaya usted a pensar que soy un tacaño, pero tampoco me apunte lo más caro). ¿Pero qué demonios significa "una cosa que esté bien"? Otra suposición. Vas a comprar jamón york. ¿Cuánto le pongo? Pues una cosa que esté bien. Y lo curioso es que el tío, que te ve cara de mitad de cuarto, te corta justo lo que tú querías."
Espero que os guste.

