Necesito poner orden en mi vida. Últimamente son muchos los errores que cometo y se debe a que tengo un problema delante como un árbol que me tapa la visión general del resto de cosas, privándome de perspectiva.
Además, me siento mal por pedir perdón a cada momento, siento que estoy perdiendo el contacto con la gente que me importa y con las cosas que significan algo para mí.
Tampoco quiero quejarme demasiado porque me oigo a mí misma con una cantinela ya conocida. Y sé que a nadie le gusta oír quejas de otros.
Hoy he entrado en la Catedral de Murcia, mientras hacía tiempo para ir a la notaría. Era lo más cercano y práctico para esperar 10 minutos, así que me he sentado en un banco frente al altar mayor y he mirado el retablo, la Virgen de la Fuensanta, las flores, al sacristán, la verja que encierra el altar... No se me ha ocurrido ponerme a rezar a estas alturas de mi vida, cuando no me queda ni fe ni creencia en la religión. He estado pensado, en las formas en las que se encierra la catedral, en lo enclaustrado del altar, en ese verja que oculta (como si fuera un tesoro accesible sólo a unos pocos) lo más bonito de la catedral. Y también he pensado mi desorden y en mi desgana por todo.
Siento que pocos me comprenden, que he perdido la confianza y que otros la han perdido en mí.
Me siento así:
Thorsteinn frá Mari
Además, me siento mal por pedir perdón a cada momento, siento que estoy perdiendo el contacto con la gente que me importa y con las cosas que significan algo para mí.
Tampoco quiero quejarme demasiado porque me oigo a mí misma con una cantinela ya conocida. Y sé que a nadie le gusta oír quejas de otros.
Hoy he entrado en la Catedral de Murcia, mientras hacía tiempo para ir a la notaría. Era lo más cercano y práctico para esperar 10 minutos, así que me he sentado en un banco frente al altar mayor y he mirado el retablo, la Virgen de la Fuensanta, las flores, al sacristán, la verja que encierra el altar... No se me ha ocurrido ponerme a rezar a estas alturas de mi vida, cuando no me queda ni fe ni creencia en la religión. He estado pensado, en las formas en las que se encierra la catedral, en lo enclaustrado del altar, en ese verja que oculta (como si fuera un tesoro accesible sólo a unos pocos) lo más bonito de la catedral. Y también he pensado mi desorden y en mi desgana por todo.
Siento que pocos me comprenden, que he perdido la confianza y que otros la han perdido en mí.
Me siento así:
Caída, 1977
Te asientas con las manos y los pies
en lo alto del deseo
y buscas una nube
a que agarrarte si la brisa es propicia
y empieza entonces a temblar la tierra.
Gritas en tu caída
pero ¿quién oye el grito
si el derrumbe lo apaga?
y justo entonces vela la cumbre del deseo
la ansiada nube.
Thorsteinn frá Mari
Nota del autor: Nacido en Borgarfjördur, Islandia, 1938. Enraizado en la cultura islandesa, ha publicado novelas simbólicas inspiradas en cuentos populares, como El sueño en el bosque (1969). Pertenece a la generación modernista islandesa.

