Como lo que importa no es lo que he comido bien (que se asemeja a las anteriores semanas) sino lo que he comido mal, vamos al grano.
Errores cometidos:
- El miércoles me comí una bolsa de patatas fritas junto con un compañero. Las olivas que nos pusieron por encima se las comió él, que a mí no me gustan.
- El jueves por la tarde merendé en el Ikea un estupendo rollo de salmón, con su mayonesa y todo. Luego, a la salida, piqué una galleta con chocolate, de esas tan buenas.
- El viernes se me olvidó traerme al trabajo la merienda y me compré una empanadilla del Mercapeich, que me supo deliciosa.
- El sábado también piqué frutos secos en la comida y un poco de arroz (que no llevaba en el menú). Por la noche, tenía cena de cumpleaños y comí ensaladilla rusa, paté de atún, rosquillas, tortilla de patatas, patatas fritas, frutos secos, medio sandwich mixto y tarta de mousse de limón. Lo peor es que la cena no me supo a nada, porque estaba tan resfriada que el sentido del gusto se había atrofiado.
- El domingo, en plena debacle de gripe, me tomé un trozo de salchicha seca que me supo a gloria.
- 0'700 kilos
- Desde el lunes 5 de Febrero hay una fuente de bollería industrial en la cocina del despacho, repleta de delicias en forma de rosquillas dulces, napolitanas de chocolate, palmeritas de chocolate, etc. No me he comido ni una en una semana, todo un récord para mí.
- Estoy empezando a comer sin gula. En serio.

