Como se acercan fiestas muy señaladas, quiero explicaros una de las más bonitas costumbres que tenemos en Occidente. Espero que os guste.
Historia del Árbol de Navidad
Casi todo el mundo occidental, al celebrar la Navidad, decora sus casas. Casi en ningún hogar ha faltado alguna vez un árbol de Navidad. Sin embargo, si miramos bien las escrituras cristianas, observamos que en ningún pasaje del Nuevo Testamento en el que se habla del nacimiento de Jesucristo, se menciona la existencia de un abeto cubierto con bolas de colores y rematado por una estrella. ¿Alguno de vosotros sabe su origen?
Pues bien, como siempre, las explicaciones a este tipo de costumbres se encuentran en la sabiduría popular. En las frías tierras del Norte de Europa, antes de la llegada de los sacerdotes cristianos en la Edad Media, se adoraba a una pléyade de dioses, fielmente emparentados con la Naturaleza. Hay que recordar que, en aquéllas zonas donde la nieve lo cubría todo en otoño e invierno, era esencial tener confianza en el cambio de estaciones.
Historia del Árbol de Navidad
Casi todo el mundo occidental, al celebrar la Navidad, decora sus casas. Casi en ningún hogar ha faltado alguna vez un árbol de Navidad. Sin embargo, si miramos bien las escrituras cristianas, observamos que en ningún pasaje del Nuevo Testamento en el que se habla del nacimiento de Jesucristo, se menciona la existencia de un abeto cubierto con bolas de colores y rematado por una estrella. ¿Alguno de vosotros sabe su origen?
Pues bien, como siempre, las explicaciones a este tipo de costumbres se encuentran en la sabiduría popular. En las frías tierras del Norte de Europa, antes de la llegada de los sacerdotes cristianos en la Edad Media, se adoraba a una pléyade de dioses, fielmente emparentados con la Naturaleza. Hay que recordar que, en aquéllas zonas donde la nieve lo cubría todo en otoño e invierno, era esencial tener confianza en el cambio de estaciones.
Con el paso de los siglos, los pueblos escandinavos aprendieron muy bien a orientarse con las estrellas y a medir el tiempo de manera precisa. Se abría así cada día un poco más el misterio de la Naturaleza, descubriendo el solsticio de invierno, día más corto del año en luz solar y que marca el tiempo de cambio hacia los días más largos que desembocarán en la primavera.
Por ello, para celebrar este día tan importante, los pueblos paganos del Norte de Europa decoraban con largas cintas de vivos colores y manzanas rojas los árboles del bosque: pinos y abetos sobre todo. En el tronco del árbol, se dibujaba un sol (y no una estrella). Era su manera de llamar de nuevo a la Primavera, estación en la que la Tierra se despoja de su blanco manto y vuelve a resurgir con todo su colorido y sus frutos.
Esta tradición llega a la Navidad cómo han llegado otros ritos paganos: mediante la unión. Hay un dicho muy bueno que dice: si no los puedes vencer, únete a ellos. Pues así, poco a poco, este rito pagano de adornar árboles llamando a la Primavera se ha acabado convirtiendo en uno de los símbolos más representativos de nuestra Navidad.
Desde aquí, a tod@s, os deseo, Feliz Solsticio de Invierno

