Llevo más de un mes sin leer Vida de un Dugongo, uno de los blogs de relatos más buenos que hay en la blogosfera hispana. Y la verdad, es qu me molesta, porque por un simpe cambio de hábito, he cambiado mis cinco minutos diarios de evasión absoluta en el trabajo.
A raíz de la dieta famosa, he dejado de almorzar. Como en el puesto en el que estoy, me tiro las 3/4 partes de las mañanas sola, nunca iba a almorzar a la cafetería. Me traía el almuerzo de casa, cerraba la puerta del despacho, me sentaba frente a la pantalla y leía las fantásticas historias que Javier contaba (y sigue contando) desde Valencia. Son historias que hacen pensar, que te hacen reflexionar sobre aspectos de la vida y que siempre me han dejado una sonrisa en la boca, a pesar de que fuesen tristes o cruentas.
Tengo que volver a retomar el hábito de leer la vida anodina de un dugongo.
Un beso, Javier.
A raíz de la dieta famosa, he dejado de almorzar. Como en el puesto en el que estoy, me tiro las 3/4 partes de las mañanas sola, nunca iba a almorzar a la cafetería. Me traía el almuerzo de casa, cerraba la puerta del despacho, me sentaba frente a la pantalla y leía las fantásticas historias que Javier contaba (y sigue contando) desde Valencia. Son historias que hacen pensar, que te hacen reflexionar sobre aspectos de la vida y que siempre me han dejado una sonrisa en la boca, a pesar de que fuesen tristes o cruentas.
Tengo que volver a retomar el hábito de leer la vida anodina de un dugongo.
Un beso, Javier.

