Casi todas las mañanas cojo el autobús a la misma hora. Llevo cogiéndolo años y mis compañeras de autobús (el 90% trabajadoras de servicio doméstico) me han visto cargada de libros de Derecho a todas horas. Me han preguntado por los exámenes, me han hecho consultas...
Hace un par de semanas una mujer me preguntó hasta cuándo puede tener su vecino la radio encendida por la noche a todo volumen, le dije que se lo miraría en la Ordenanza Municipal de Ruidos y le contesté al día siguiente.
Esta mañana, una chica me ha hecho una consulta sobre el arrendamiento que tiene, el preaviso para que deje la casa, etc. Se la he contestado y dice que se ha quedado más tranquila después de hablar conmigo.
La cosa se ha vuelto seria desde que otra mujer me preguntó (siempre en el autobús) cómo podría dar con su abogada, que estaba desaparecida. Intenté localizarla a través del listín de abogados que tenemos, pero me fue imposible, lo intenté a través del Colegio de Abogados, pero no pude. Así que le recomendé que la denunciara al Colegio, para que el Decano tuviera conocimiento de lo sucedido. Ahora el caso contra esta letrada lo llevo yo, ante el Colegio de Abogados de Murcia y en los tribunales, porque la cosa trae tela.
Poco a poco me voy dando a conocer, aunque sea entre mis compañeras de autobús, que me llaman "la chica que lee" (siempre llevo o un libro o una revista) y se dicen unas a otras que soy abogada. Es la risa.
(25 días menos para mis vacaciones)

