viernes, julio 08, 2005

El poema de la semana (8 de Julio de 2005)

La semana pasada, por primera vez en dos años (que es el tiempo que llevo mandando poemas a los locos que me siguen), olvidé el envío de poesía. El despiste fue tan grande, que no lo recordé hasta el lunes y decidí dejarlo ya para el final de esta semana.

Ayer hubo otro nuevo atentando terrorista, esta vez en Londres, seguro que dejará tras de sí familias rotas, gente desesperanzada y, lo que es peor, niños asustados.

Después de ver la semana pasada los conciertos contra la pobreza a lo largo de todo el mundo, después de ver cómo una pequeña niña africana famélica había crecido hasta convertirse en una joven estudiante de Ingeniería Agrícola, después de ver al hijo pequeño de mi primo gritarnos de la risa por las cosquillas que le estábamos haciendo, después de que mi vecino Álvaro de 4 años me dijese que él me pagaba el viaje a Irlanda a protestar contra el G-8, porque tenía 19 monedas en la hucha y valían para pagar el autobús, después de todo esto, decidí que el poema de hoy estaría dedicado a los niños, que son nuestro futuro, nuestra fuente de salvación.

Os mando uno de mis poemas favoritos cuando era una niña, ilusa de mí pensaba que era una canción infantil y resulta que era un poema de Federico García Lorca, uno de nuestros más grandes poetas, que supo hacer algo tan sencillo como esto:


EL LAGARTO ESTÁ LLORANDO
A Mademoiselle Teresita Guillén
tocando un piano de siete notas
El lagarto está llorando.
La lagarta está llorando.
El lagarto y la lagarta
con delantalitos blancos.
Han perdido sin querer
su anillo de desposados.
¡Ay, su anillito de plomo,
ay, su anillito plomado!
Un cielo grande y sin gente
monta en su globo a los pájaros.
El sol, capitán redondo,
lleva un chaleco de raso.
¡Miradlos qué viejos son!
¡Qué viejos son los lagartos!
¡Ay cómo lloran y lloran,
¡ay!, ¡ ay!, cómo están llorando!

(23 días menos para mis vacaciones)