El pasado viernes estuve en mi primera boda gay. Dos amigos se casaban y tuve el honor de ser invitada. Si normalmente una boda es un cúmulo de sentimientos y emociones, en una boda gay, más. Y no porque los gays sean más sentidos, no, que algunos lo son y otros no, eso es algo que va en la persona, no en el género; sino que fue una boda más sentida debido a dos cosas: el hecho de que dos hombres puedan casarse y el que estos dos hombres en concreto se casaran.
Yo los conozco desde hace unos años y siempre han estado juntos. Habrán tenido sus peleas (como todas las parejas), habrán tenido sus momentos buenos, malos y regulares. Pero llevan mucho tiempo juntos, son, además de pareja, amigos y forman ya una unidad, un único ente. Son, además de pareja (esposos ya), amigos y eso se nota en cada paso que dan, cada gesto que hacen. Están compenetrados. Y casados, a los ojos del Estado Español.
Me encantaría poner una foto de ellos, pero no lo considero conveniente, así que os dejo una foto mía, momentos antes de la ceremonia, mientras repasaba una cosa que tenía que leer. La foto la hizo Fusiforme, que fue el amigo que nos presentó.
Yo los conozco desde hace unos años y siempre han estado juntos. Habrán tenido sus peleas (como todas las parejas), habrán tenido sus momentos buenos, malos y regulares. Pero llevan mucho tiempo juntos, son, además de pareja, amigos y forman ya una unidad, un único ente. Son, además de pareja (esposos ya), amigos y eso se nota en cada paso que dan, cada gesto que hacen. Están compenetrados. Y casados, a los ojos del Estado Español.
Me encantaría poner una foto de ellos, pero no lo considero conveniente, así que os dejo una foto mía, momentos antes de la ceremonia, mientras repasaba una cosa que tenía que leer. La foto la hizo Fusiforme, que fue el amigo que nos presentó.

