jueves, mayo 03, 2007

Cuando el ordenador te falla...

... y tienes trabajo por hacer, los nervios te fallan también. Y es que hoy me ha fallado no una, sino dos veces. Esta mañana, mientras terminaba de imprimir unas cosas sobre la Ley de Sociedades Anónimas, el ordenador ha dejado de responder y se ha apagado. Ha aparecido una pantalla azul, con letras grandes en blanco y me ha dicho que reiniciara. Tras hacerlo, ha dicho algo en inglés, sobre los "boot" (el disco duro) y que metiera no sé qué y que le diera a una tecla. Como no sabía qué meter, he llamado a un amigo informático y hemos quedado para que le echara un ojo a primera hora de la tarde. Como tenía cosas que hacer que no necesitaban del ordenador, he estado repasando un par de temas y me he ido a solicitar una documentación al Registro de la Propiedad. Por el camino iba ya pensando en lo que supondría tener el ordenador roto unos días: busca un ordenador alternativo, echa horas fuera del despacho, utiliza las conexiones a internet de la biblioteca del Colegio de Abogados...

Sin embargo, cuando esta tarde ha encendido el ordenador mi amigo, marchaba bien. Le ha hecho una revisión por encima y no daba fallo. Se ha ido a casa. A la media hora lo he tenido que llamar, volvía a fallar el ordenador, el mismo problema que esta mañana, así que lo he dejado como estaba y hasta que no ha venido, no te tocado nada.

Resultado: un cable suelto. Y los nervios de punta.

A pesar de que llevo tiempo diciéndome que lo único inevitable es la muerte y que no vale la pena preocuparse por cosas que tienen solución (y un ordenador roto tiene solución y alternativas que hacer cuando se rompe).