A las 5 tengo cita con un endocrino para comenzar una dieta de adelgazamiento que me auguran los que ya han ido que va a ser muy estricta y restrictiva. Yo creo que estaré aproximadamente un año a dieta, si quiero llegar a un peso "normal" para mi constitución física (la de gorda natural que ha adelgazado hasta usar una talla 42).
A partir de la semana que viene espero ver resultados positivos, porque mi peso actual es de 87'4 kilos y me siento como una verdadera foca, con problemas para encontrar ropa o vivir con el hecho de que las botas que me compré hace tres años de caña alta, este año no me cierran hasta arriba, porque tengo unos gemelos como los de Roberto Carlos (y eso que yo no juego al fútbol).
Se acabaron las cenas con los amigos, el alcohol y, lo peor de todo (y no sé cómo voy a sobrevivir sin él) el chocolate, el único que me quiere de verdad, el que nunca me ha rechazado, el que besa mi boca como nadie y me deja ese sabor dulce y meloso que me vuelve loca.
Está claro que necesito un novio para compensar tan grande pérdida, sólo los cariñitos y el sexo pueden sustituir al chocolate.

