(A este post le faltan las fotos. Olvidé mi cámara en casa y fueron el Sr. JB y la Sra. M1 quienes hicieron de fotógrafos oficiales de la gala aniversario de la muerte de Franco.)
Ayer reuní a 19 personas en torno a mí. Tenía muchas ganas de hacer una comida para mis amigos y no quería esperar a mi cumpleaños en primavera. Así que me lié la manta a la cabeza y me pasé la mañana del sábado y parte de la tarde-noche cocinando pollo a la jardinera y elaborando una deliciosa tarta de chocolate (¿a que estaba buena?).
A mi lado estuvieron mis queridas Dorinda, Bea, Ester y María, mis mejores amigas. Dorinda y yo nos conocemos desde el instituto; a Bea la conocí en la Universidad, es de mi primera promoción y con Ester me junté en la segunda promoción de la carrera (es que repetí). María es la hermana de Pepe, uno de mis grandes amigos en una época pasada, y con la que mantengo una relación estupenda.
También estuvo Jesús, amigo del grupo del instituto y Lola, su novia, a la que hace tiempo que no veíamos. Belén (la de Ricote) tampoco faltó a la cita, junto con su novio Domingo. Luis, el novio de Ester, estuvo también con nosotros. A quien eché mucho en falta fue a mi queridísimo José Luis, mi mejor amigo, pero tiene un trabajo de fin de semana en hostelería que le impide tener una vida social acorde con la de los demás.
Por supuesto, asistió José Blas, el novio de Dorinda y, con él, su grupo de amigos con sus respectivas, gente con la que siempre me lo paso bien. Alberto (el Negro), fue, como siempre el alma de la fiesta con sus chistes y anécdotas de su barrio; con él vino Belén, su novia. También asistieron Fina y Mario, que nos contó sus últimos progresos como comercial y sus clases de aikido; y Pedro (al que no le gustó el cuscús) e Inma, que trabaja con mi hermana de cartera.
Por otro lado asistieron el Sr. Alawanatu o Sente, novio de mi querido José Luis, junto con Magalí, alias Sra. M1, compañera de piso y amiga de reciente adquisición, con la que siempre me río y me lo paso muy bien. También asistió el Sr. AA o Ángel de Cartagena, que estuvo alardeando conmigo de lo duro que se pone (cuando va al gimnasio, mal pensados). Ya tarde, llamó El Bello Ramón para decirnos que estaba en Mazarrón, que si íbamos a por él, que quería tarta.
Tengo que decirles a todos ellos que me lo pasé muy bien, que me encantó tenerlos a mi lado, últimamente tengo una extraña sensación de pérdida que me da tristeza y tenía la necesidad de ver a la gente que quiero y que me importa a mi lado.
Cuando me pasen las fotos, prometo ponerlas.
P.D.: Faltó una persona, que a última hora no pudo asisitir, pero como no quiere ser nombrado en mi blog, no digo quien era.

