Últimamente tengo el blog bastasnte abandonado, he tenido demasiadas cosas en las que pensar y este blog era lo último que me preocupaba. Había otros aspectos más importantes.
En primer lugar, el trabajo. En tres semanas he tenido más juicios que el resto del año, en 15 días han sido un total de 8 juicios, dos declaraciones de testigos en procedimientos penales y una visita al Área de Trabajo de la Oficina de Extranjería. Todo esto es fruto de la huelga que hubo entre febrero, marzo y abril, que retrasó muchos juicios y ahora vamos como locos haciéndolo todo para dejar lo más limpios posibles los juzgados antes de que cierren en Agosto por "vacación judicial". Han sido días de mucho estrés, de mucha tensión, también de muchas visitas de clientes viejos y clientes nuevos (cosa siempre a agradecer).
En segundo lugar, el canomori. He costó un disgusto horrible la semana pasada, a pique estuve de dejar la organización y mandarlo todo a la porra, por motivos que no vienen al caso, pero que me provocaron una angustia horrible. Afortunadamente se resolvió todo con una llamada de teléfono, con aportar diferentes puntos de vista y con justificaciones por lo realizado.
En tercer lugar y para mi lo más grave, la familia. Poco me importan el resto de cosas si mi familia se ve en la tesitura que se ha visto por culpa de un miembro discordante que no está de acuerdo con cierta decisión tomada y que afecta directamente a mi madre, a mi abuela y a uno de mis tíos (que es el que también cuida a mi abuela). El tercero en discordia es otro de mis tíos, que por circunstancias que tampoco vienen al caso, no está de acuerdo con determinadas decisiones. El hecho de tener que "enfrentarme" a una especie de "entrevista" con la mujer de ese tío me puso al borde de una crisis de ménière, con el pitido súper fuerte y con una impotencia ante todo lo que se dijo, todo lo que se me contó que no se lo recomiendo a nadie.
Tras esa entrevista hubo cónclave familiar y expliqué qué pasó a mi madre y a mi tío y me demostraron la otra cara de la moneda, salieron esas cosas que no se les explican a los niños cuando suceden y que luego quedan guardados y no se sacan hasta que la gota derrama el vaso de agua. No le deseo a nadie maldad, pero si me tocan a mi madre, tened por seguro que, siendo mala, voy a ser la mejor.
En cuarto lugar, ATEVERMA. Andamos preparando la Asamblea General en la que debemos decidir sobre el futuro de la asociación. No es que nos juguemos la permanencia o no, sino que hay determinados proyectos que deben salir adelante, determinadas cosas que se deben discutir y últimamente no tengo más que ideas, proyectos y mensajes que requieren mi atención al 100%, cuando, por desgracia y por los motivos explicados anteriormente, no puedo ni con mi alma.
Todo esto hizo que recibiera pasado el fin de semana como agua de mayo, puesto que en Murcia se celebraba el día 9 el Día de la Región de Murcia (¡qué hermosa eres y donde vive el Sol!). Así que me fui a la playa con mis padres, desconecté de todo y de todos, vi pelis, dormí mucho, leí mucho, disfruté del tiempo, del tiempo atmosférico revuelto, de las nubes, del frío, de la soledad... Y me vino genial para cargar las pilas y enfrentarme a esta semana en la que, de nuevo, se presentaban todas las mañanas con juicios.
Queda por delante un fin de semana preparando la mejor fiesta que se haya visto jamás del Canomori, unas horas con amigos, con ganas de pasarlo bien y disfrutar.
En primer lugar, el trabajo. En tres semanas he tenido más juicios que el resto del año, en 15 días han sido un total de 8 juicios, dos declaraciones de testigos en procedimientos penales y una visita al Área de Trabajo de la Oficina de Extranjería. Todo esto es fruto de la huelga que hubo entre febrero, marzo y abril, que retrasó muchos juicios y ahora vamos como locos haciéndolo todo para dejar lo más limpios posibles los juzgados antes de que cierren en Agosto por "vacación judicial". Han sido días de mucho estrés, de mucha tensión, también de muchas visitas de clientes viejos y clientes nuevos (cosa siempre a agradecer).
En segundo lugar, el canomori. He costó un disgusto horrible la semana pasada, a pique estuve de dejar la organización y mandarlo todo a la porra, por motivos que no vienen al caso, pero que me provocaron una angustia horrible. Afortunadamente se resolvió todo con una llamada de teléfono, con aportar diferentes puntos de vista y con justificaciones por lo realizado.
En tercer lugar y para mi lo más grave, la familia. Poco me importan el resto de cosas si mi familia se ve en la tesitura que se ha visto por culpa de un miembro discordante que no está de acuerdo con cierta decisión tomada y que afecta directamente a mi madre, a mi abuela y a uno de mis tíos (que es el que también cuida a mi abuela). El tercero en discordia es otro de mis tíos, que por circunstancias que tampoco vienen al caso, no está de acuerdo con determinadas decisiones. El hecho de tener que "enfrentarme" a una especie de "entrevista" con la mujer de ese tío me puso al borde de una crisis de ménière, con el pitido súper fuerte y con una impotencia ante todo lo que se dijo, todo lo que se me contó que no se lo recomiendo a nadie.
Tras esa entrevista hubo cónclave familiar y expliqué qué pasó a mi madre y a mi tío y me demostraron la otra cara de la moneda, salieron esas cosas que no se les explican a los niños cuando suceden y que luego quedan guardados y no se sacan hasta que la gota derrama el vaso de agua. No le deseo a nadie maldad, pero si me tocan a mi madre, tened por seguro que, siendo mala, voy a ser la mejor.
En cuarto lugar, ATEVERMA. Andamos preparando la Asamblea General en la que debemos decidir sobre el futuro de la asociación. No es que nos juguemos la permanencia o no, sino que hay determinados proyectos que deben salir adelante, determinadas cosas que se deben discutir y últimamente no tengo más que ideas, proyectos y mensajes que requieren mi atención al 100%, cuando, por desgracia y por los motivos explicados anteriormente, no puedo ni con mi alma.
Todo esto hizo que recibiera pasado el fin de semana como agua de mayo, puesto que en Murcia se celebraba el día 9 el Día de la Región de Murcia (¡qué hermosa eres y donde vive el Sol!). Así que me fui a la playa con mis padres, desconecté de todo y de todos, vi pelis, dormí mucho, leí mucho, disfruté del tiempo, del tiempo atmosférico revuelto, de las nubes, del frío, de la soledad... Y me vino genial para cargar las pilas y enfrentarme a esta semana en la que, de nuevo, se presentaban todas las mañanas con juicios.
Queda por delante un fin de semana preparando la mejor fiesta que se haya visto jamás del Canomori, unas horas con amigos, con ganas de pasarlo bien y disfrutar.

