Ignoro los motivos que impulsaron a Paco de Lucía a titular esta canción "Entre dos aguas". Pero hay situaciones en las que me siento y se siente gente cercana a mi, precisamente, entre dos aguas.
El primer caso es el de un gran amigo. Con él tengo grandes charlas, instructivas, esclarecedoras, inspiradoras... El caso es que está un poco "enamoriscao" de una chica. Dicha chica se encuentra "entre dos aguas", entre los amores de este amigo mío (que sé que la trata como una reina y está apostando fuerte por esa relación) y un antiguo novio que le dio ese tipo de relaciones que suelen desembocar en una ruptura un poco traumática. Digo que está "entre dos aguas" porque el ex-novio está intentando entrar de nuevo "en el juego" y, como ya se sabe, en el amor y en la guerra, todo vale y está utilizando tácticas y estrategias para volver con ella.
Mi amigo lo está pasando regular nada más y me ha confesado que, pensando con la cabeza, su paciencia tiene un límite, se ha marcado un plazo y si en ese plazo no hay una promesa de relación en firme, se retirará del juego. Sin embargo, su corazón dice algo muy distinto y está dispuesto a ir a por todas, él también quiere ganar este juego y está dispuesto a utilizar esas mismas tácticas y estrategias propias del amor y de la guerra.
El segundo caso es el mío propio. Como ya ha pasado, digamos que me he estado moviendo "entre dos aguas" durante un tiempo. Seguro que recordáis que os comenté que había tenido un par de citas con un chico, en una de ellas nos fuimos al circo. Tras muchos correos, charlas por teléfono y una primera cita con cena muy buena, aquella noche del circo fue la que yo elegí para darle a conocer que estaría interesada en tener algo más que un par de citas o una amistad. Fue algo muy sutil, tan sutil como que al terminar de bailar con él (me sacó a bailar con canciones de la tuna, madre mía, con lo poco que me gustan los tunos) dejé que mi mano se quedara posada en la suya. Se excusó diciéndome que quizá yo había malinterpretado su interés por mí, que no estaba interesado en una relación, me dijo lo típico que se dice siempre (sí, sí, eso de "no es por tí, es por mí", "no es el momento, quizá en un futuro"...) y yo me quedé con cara de gilipollas. Sobre todo cuando insistió en hacerme prometer que siempre seríamos amigos (sic) y cuando se despidió de mi con un beso en la boca.
Claro, yo me quedé un poco pensativa, sin saber qué hacer ni qué decir, por eso decidí dejarlo pasar un tiempo. Ese tiempo lo ocupó él en invitarme a comer con sus amigos un viernes (que al final no fue tal invitación, porque pagué yo), en hablar conmigo por teléfono pero sin querer nada en concreto... Y yo, pensando que quizá podríamos mantener una hipotética relación amistosa, le propuse una clase magistral de cómo manejar un blog (de la cual aún no ha hecho uso) y una comida. Luego, tras una propuesta suya, fuimos juntos a un concierto del Festival Murcia Tres Culturas, tras el cual hizo una especie de "mutis por el foro" y se fue con sus amigos en vez de seguir conmigo y con los míos, aspecto que me gustó más bien poco.
Pues bien, llegados a este punto, esa relación ha muerto prácticamente. He dejado de estar entre las aguas de la incertidumbre de si estaría realmente interesado en mi, aunque fuera solo como persona, o si le interesaría como algo más, para acabar descubriendo que, en realidad, ha sido relación que no es que no ha llegado a nada, es que ni siquiera germinó.
Menos mal que aún me quedan esos amigos que me quieren y me apoyan. Gracias a todos ellos por haberme escuchado estos días de incertidumbre y por haberme dado vuestro apoyo.
El primer caso es el de un gran amigo. Con él tengo grandes charlas, instructivas, esclarecedoras, inspiradoras... El caso es que está un poco "enamoriscao" de una chica. Dicha chica se encuentra "entre dos aguas", entre los amores de este amigo mío (que sé que la trata como una reina y está apostando fuerte por esa relación) y un antiguo novio que le dio ese tipo de relaciones que suelen desembocar en una ruptura un poco traumática. Digo que está "entre dos aguas" porque el ex-novio está intentando entrar de nuevo "en el juego" y, como ya se sabe, en el amor y en la guerra, todo vale y está utilizando tácticas y estrategias para volver con ella.
Mi amigo lo está pasando regular nada más y me ha confesado que, pensando con la cabeza, su paciencia tiene un límite, se ha marcado un plazo y si en ese plazo no hay una promesa de relación en firme, se retirará del juego. Sin embargo, su corazón dice algo muy distinto y está dispuesto a ir a por todas, él también quiere ganar este juego y está dispuesto a utilizar esas mismas tácticas y estrategias propias del amor y de la guerra.
El segundo caso es el mío propio. Como ya ha pasado, digamos que me he estado moviendo "entre dos aguas" durante un tiempo. Seguro que recordáis que os comenté que había tenido un par de citas con un chico, en una de ellas nos fuimos al circo. Tras muchos correos, charlas por teléfono y una primera cita con cena muy buena, aquella noche del circo fue la que yo elegí para darle a conocer que estaría interesada en tener algo más que un par de citas o una amistad. Fue algo muy sutil, tan sutil como que al terminar de bailar con él (me sacó a bailar con canciones de la tuna, madre mía, con lo poco que me gustan los tunos) dejé que mi mano se quedara posada en la suya. Se excusó diciéndome que quizá yo había malinterpretado su interés por mí, que no estaba interesado en una relación, me dijo lo típico que se dice siempre (sí, sí, eso de "no es por tí, es por mí", "no es el momento, quizá en un futuro"...) y yo me quedé con cara de gilipollas. Sobre todo cuando insistió en hacerme prometer que siempre seríamos amigos (sic) y cuando se despidió de mi con un beso en la boca.
Claro, yo me quedé un poco pensativa, sin saber qué hacer ni qué decir, por eso decidí dejarlo pasar un tiempo. Ese tiempo lo ocupó él en invitarme a comer con sus amigos un viernes (que al final no fue tal invitación, porque pagué yo), en hablar conmigo por teléfono pero sin querer nada en concreto... Y yo, pensando que quizá podríamos mantener una hipotética relación amistosa, le propuse una clase magistral de cómo manejar un blog (de la cual aún no ha hecho uso) y una comida. Luego, tras una propuesta suya, fuimos juntos a un concierto del Festival Murcia Tres Culturas, tras el cual hizo una especie de "mutis por el foro" y se fue con sus amigos en vez de seguir conmigo y con los míos, aspecto que me gustó más bien poco.
Pues bien, llegados a este punto, esa relación ha muerto prácticamente. He dejado de estar entre las aguas de la incertidumbre de si estaría realmente interesado en mi, aunque fuera solo como persona, o si le interesaría como algo más, para acabar descubriendo que, en realidad, ha sido relación que no es que no ha llegado a nada, es que ni siquiera germinó.
Menos mal que aún me quedan esos amigos que me quieren y me apoyan. Gracias a todos ellos por haberme escuchado estos días de incertidumbre y por haberme dado vuestro apoyo.

