Se me están acumulando las carpetas encima de la mesa y tengo pocas o ningunas ganas de hacer nada. Pero tengo que ponerme a ello y, en el tercer día de vuelta al curro, tengo ya organizado el plan de trabajo de esta semana y de la que viene. Además, he encargado un nuevo accesorio, otro trasto más que situar encima de la mesa.
Algunas cosas agradables sucedieron ayer: recibir una visita inesperada de Marsónico y ponernos al día de viajes, veranos y trabajos varios, lo han vuelto a trasladar aquí al lado y se prevén nuevos momentos de tés y pastitas...; ver que mi próximo evento casamentero es el de una antigua compañera de clase, la cual está un poco asustada por lo que se le avecina en estos días de preparativos varios.; y comerme el mejor falafel de Murcia city en un sitio inesperado del Barrio de Vistalegre, además de disfrutar de la siempre agradable compañía de J.
Nota triste: el sábado pasado murió el canario que nos ha acompañado durante 14 años en casa. No sé si es normal o no que un pequeño canario viva tanto, sólo sé que ya era como de la familia, soy consciente que no es una mascota al uso como un perro o un gato, que suelen tener más interactividad con sus dueños, pero no miento si digo que ya conocía nuestras voces y que nos saludaba con su alegre trino cuando llegábamos a casa o que le encantaba que en los días de más calor lo bañásemos con agua pulverizada. El caso es que el sábado pasado se quebró una pata y mi madre lo cogió para curarlo, mientras le ponía yodo, el pájaro se murió en sus manos (dicen que los canarios son muy sensibles y a menudo mueren de infarto). Mi padre lo enterró en el jardín de nuestra casa de la playa. Mi madre ha dicho que no quiere más canarios y mi abuela, que va por libre, ya le ha encargado uno a mi primo. Por supuesto, se hará lo que diga la abuela.
Algunas cosas agradables sucedieron ayer: recibir una visita inesperada de Marsónico y ponernos al día de viajes, veranos y trabajos varios, lo han vuelto a trasladar aquí al lado y se prevén nuevos momentos de tés y pastitas...; ver que mi próximo evento casamentero es el de una antigua compañera de clase, la cual está un poco asustada por lo que se le avecina en estos días de preparativos varios.; y comerme el mejor falafel de Murcia city en un sitio inesperado del Barrio de Vistalegre, además de disfrutar de la siempre agradable compañía de J.
Nota triste: el sábado pasado murió el canario que nos ha acompañado durante 14 años en casa. No sé si es normal o no que un pequeño canario viva tanto, sólo sé que ya era como de la familia, soy consciente que no es una mascota al uso como un perro o un gato, que suelen tener más interactividad con sus dueños, pero no miento si digo que ya conocía nuestras voces y que nos saludaba con su alegre trino cuando llegábamos a casa o que le encantaba que en los días de más calor lo bañásemos con agua pulverizada. El caso es que el sábado pasado se quebró una pata y mi madre lo cogió para curarlo, mientras le ponía yodo, el pájaro se murió en sus manos (dicen que los canarios son muy sensibles y a menudo mueren de infarto). Mi padre lo enterró en el jardín de nuestra casa de la playa. Mi madre ha dicho que no quiere más canarios y mi abuela, que va por libre, ya le ha encargado uno a mi primo. Por supuesto, se hará lo que diga la abuela.

