Esta mañana he asistido a una conciliación laboral en la que he dejado de ser representante del trabajador para ser trabajador.
Ahora ya no tengo miedos, pero sí ciertos nervios. Aún así, ha llegado el momento de llamar a las cosas por su nombre.
Hace un año cerré el blog, porque me habían despedido y no me encontraba en mi mejor momento. Era una cosa que no me esperaba, sin embargo, gente muy cercana a mí me contaba que sentían que me estaban haciendo una especie de acoso laboral por cómo yo les hablaba del trabajo. Pasado el tiempo y con cierta perspectiva, no existió tal acoso laboral, pero sí una actitud extraña por parte de mis ex-jefes.
Un año después, estos ex-jefes me deben una cantidad importante de dinero, por cuatro casos en los que estuve trabajando y que aún no se han cobrado. Dos de ellos están pendientes de ciertos flecos y los otros dos están ya más que terminados. Como veía que no existía motivación alguna por parte de ellos para pagarme, les avisé en Marzo de que se me estaba acabando la paciencia y que quería cobrar, por las buenas o por las malas. La respuesta de mi ex-jefa era que no me pagaba porque ella tampoco había cobrado. Yo le contesté que es que no se estaban tomando las medidas necesarias para cobrarles a los clientes que tenían ya sus asuntos terminados. La conversación fue derivando, fue derivando y acabó amenazándome con denunciarme al Colegio de Abogados por robarle a una cliente. Le dije que lo hiciera, ya que yo no le había robado a ningún cliente (y mira que desde hace un año me he encontrado con muchos clientes de su despacho y he tenido oportunidades de oro para quedarme con un montón de extranjeros, pero no lo he hecho). Me dijo que tenía pruebas, que había fotocopiado mi agenda de abogada.
Supongo que ella olvidó el tema al ver que no daba señales de vida, pero en Junio me puse en manos de un abogado y calculamos lo que se me debía y se redactó papeleta de conciliación por reclamación de salarios debidos. Igualmente, mi abogado llamó a mi ex-jefe y quedamos para una entrevista previa, entrevista que tenía que haberse celebrado el 30 de Julio, pero que anuló mi ex-jefe. De todas maneras, la conciliación laboral estaba señalada para hoy.
Hoy mi ex-jefe no se ha presentado a dicha conciliación.
El montante final de los salarios asciende a 8.464'81 euros. Sé que van a pelear con uñas y dientes para pagarme lo menos posible, pero me da igual, es mi dinero y lo quiero.
Igualmente, si vuelven a amenazarme con denunciarme al Colegio de Abogados, tengo la respuesta bien clara: las pruebas que tienen han sido obtenidas ilegalmente, jamás les he quitado un cliente, jamás me pagaron un salario mensual fijo (iba a porcentaje) y a la Inspección de Trabajo les gustará muchos saber cuál es la situación actual de dicho despacho y de sus pasantes.
Como dijo Enrique Mújica cuando ETA asesinó a su hermano: "Ni olvido ni perdono". Sé que no es lo mismo, pero para mí, como si lo fuera.
Ahora ya no tengo miedos, pero sí ciertos nervios. Aún así, ha llegado el momento de llamar a las cosas por su nombre.
Hace un año cerré el blog, porque me habían despedido y no me encontraba en mi mejor momento. Era una cosa que no me esperaba, sin embargo, gente muy cercana a mí me contaba que sentían que me estaban haciendo una especie de acoso laboral por cómo yo les hablaba del trabajo. Pasado el tiempo y con cierta perspectiva, no existió tal acoso laboral, pero sí una actitud extraña por parte de mis ex-jefes.
Un año después, estos ex-jefes me deben una cantidad importante de dinero, por cuatro casos en los que estuve trabajando y que aún no se han cobrado. Dos de ellos están pendientes de ciertos flecos y los otros dos están ya más que terminados. Como veía que no existía motivación alguna por parte de ellos para pagarme, les avisé en Marzo de que se me estaba acabando la paciencia y que quería cobrar, por las buenas o por las malas. La respuesta de mi ex-jefa era que no me pagaba porque ella tampoco había cobrado. Yo le contesté que es que no se estaban tomando las medidas necesarias para cobrarles a los clientes que tenían ya sus asuntos terminados. La conversación fue derivando, fue derivando y acabó amenazándome con denunciarme al Colegio de Abogados por robarle a una cliente. Le dije que lo hiciera, ya que yo no le había robado a ningún cliente (y mira que desde hace un año me he encontrado con muchos clientes de su despacho y he tenido oportunidades de oro para quedarme con un montón de extranjeros, pero no lo he hecho). Me dijo que tenía pruebas, que había fotocopiado mi agenda de abogada.
Supongo que ella olvidó el tema al ver que no daba señales de vida, pero en Junio me puse en manos de un abogado y calculamos lo que se me debía y se redactó papeleta de conciliación por reclamación de salarios debidos. Igualmente, mi abogado llamó a mi ex-jefe y quedamos para una entrevista previa, entrevista que tenía que haberse celebrado el 30 de Julio, pero que anuló mi ex-jefe. De todas maneras, la conciliación laboral estaba señalada para hoy.
Hoy mi ex-jefe no se ha presentado a dicha conciliación.
El montante final de los salarios asciende a 8.464'81 euros. Sé que van a pelear con uñas y dientes para pagarme lo menos posible, pero me da igual, es mi dinero y lo quiero.
Igualmente, si vuelven a amenazarme con denunciarme al Colegio de Abogados, tengo la respuesta bien clara: las pruebas que tienen han sido obtenidas ilegalmente, jamás les he quitado un cliente, jamás me pagaron un salario mensual fijo (iba a porcentaje) y a la Inspección de Trabajo les gustará muchos saber cuál es la situación actual de dicho despacho y de sus pasantes.
Como dijo Enrique Mújica cuando ETA asesinó a su hermano: "Ni olvido ni perdono". Sé que no es lo mismo, pero para mí, como si lo fuera.

